El próximo jueves 15 de octubre inauguramos en el Museo Casa Natal de Cervantes, en Alcalá de Henares,  un proyecto en el que llevamos trabajando ya más de un año y con el que nos hemos convertido en unos apasionados de Cervantes, un nombre que creíamos conocer, pero no teníamos ni la menor idea de la persona que había detrás del personaje.

Miguel de Cervantes tuvo una vida tan apasionante como poco conocida. Fue espía de Felipe II, trabajó para la Iglesia cuando se cree que tenía sangre judía, vivió un asalto pirata en alta mar, estuvo preso, fue recaudador de impuestos, también marido intermitente, viajero incansable… Tuvo una vida tan sorprendente que pudo ser el mejor personaje de sus novelas. Sin embargo, su gran éxito, El Quijote, eclipsó a su creador y un halo de misterio ha rodeado siempre su existencia.

Afortunadamente, Miguel nos habla a través de la boca de sus personajes. Sus opiniones en torno a la sociedad, el amor, la familia o la educación se respiran detrás de sus textos. Nos mira desde las bambalinas de sus obras. Y la exposición Miguel EN Cervantes tiene como objetivo dar a conocer ese apasionante personaje que fue Miguel y hacerlo a través de la relectura de una de sus obras de teatro: El retablo de las maravillas. Este entremés, que mezcla ficción y realidad, se convierte en el viaje perfecto para mostrar las conexiones que existen entre esta obra y la biografía del escritor.

Miguel EN Cervantes pretende acercar el personaje de Miguel de Cervantes a los lectores contemporáneos cuando se conmemora el IV centenario de la muerte del escritor, en 2016. Y lo hace a través de un lenguaje que ha atravesado todos los tiempos: el de la imagen. Dos de los más destacados dibujantes e historietistas españoles, David Rubín y Miguelanxo Prado, son los encargados de generar, a través de dos lenguajes gráficos y narrativos diferentes, un potente diálogo entre el cómic y la ilustración, entre El retablo de las maravillas y las escenas más apasionantes de la vida de Cervantes.

Prado perfila con un lenguaje realista el físico del escritor y su trayectoria vital, recreando los escasos datos ciertos sobre su biografía y las teorías y conspiraciones que giran en torno al personaje, mientras que Rubín traslada la acción de El retablo a viñetas y pone rostro a sus personajes. El resultado es un diálogo artístico que invita al espectador a crear su propia imagen de ese gran aventurero y genio que fue Miguel de Cervantes, del que no se conserva ni una sola imagen oficial ni una sola obra manuscrita. Pero del que, afortunadamente, podemos seguir rescatando obras y recreando imágenes.

img1

pie_cervantes