En i con i somos inquietos. Hay veces que le estamos dando vueltas a una idea y no paramos hasta no comprobar si sería posible llevarla a cabo. Eso es lo que pasó en 2014 con IlustraLab.

 

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Llevábamos mucho tiempo con el run-run en la cabeza: ¿sería posible crear una gran comunidad internacional alrededor de la ilustración? ¿Una experiencia global que superara la soledad de los ilustradores? ¿Que creciera orgánicamente a través de la suma de iniciativas de los miembros de la comunidad? ¿Que tuviera satélites presenciales en cada lugar donde hubiera un grupo afín al espíritu ilustraLab?


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Y un montón más de planteamientos, muy ambiciosos y motivadores, que tras meses de trabajo interno nos atrevimos a trasladar, con la ayuda de Romualdo Faura, a una representación gráfica que recogía la filosofía, lo que deseábamos que fuera IlustraLab.

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Luego montamos la web, y comenzamos a contarle a todo el mundo nuestra idea.

Y todos nos decían lo mismo: “¡Uf, es genial, pero muy ambicioso! ¿Vosotros pensáis que lo vais a conseguir? Y nosotros respondíamos: “¡Al menos tenemos que intentarlo!”. Agradecemos muchísimo la generosidad de todas las personas que nos escucharon, a veces muy pacientemente, porque reconocemos que al inicio era difícil entendernos. Gracias a todas sus preguntas, dudas y críticas, fuimos perfilando nuestro discurso y nuestra idea.

Mientras, también lanzamos al mundo la pregunta: “¿Te parece que IlustraLab es necesario?”. E invitamos a quien se sintiera muy cercano al proyecto, que se convirtiera en Socio Pionero con una aportación simbólica. Necesitábamos muchos apoyos, mucha gente hablando de IlustraLab y dándolo a conocer. Porque a estas alturas ya sabíamos que poner en marcha el IlustraLab soñado, con una plataforma on line potente, supondría una inversión muy importante. Y los recursos económicos sólo vendrían con una comunidad grande apoyando el proyecto.

Sabíamos que esta experiencia piloto necesitaba ser tangible. Entonces fue cuando decidimos poner en marcha IlustraLab Madrid, ¡el primer satélite de IlustraLab! Estábamos emocionados, dispuestos a tirar del carro durante el tiempo que nos habíamos dado de prueba (hasta final de 2014), y comprobar si obteníamos la respuesta que necesitábamos, y ese crecimiento orgánico y esa autogestión por parte de la comunidad se convertía en una realidad.

 

Sesión de Co.Lab con el artista Pep Carrió.

 

Los chicos de Illion Animation Studios impartiendo su charla Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo.

Programamos un montón de actividades, que fueron posibles gracias a la generosidad de muchos amigos, socios pioneros, fantásticos ilustradores y autores, personas que no habíamos conocido antes y que venían con curiosidad e interés. Trabajamos muy duro para intentar llegar a esa singularidad que buscábamos en IlustraLab, para llegar a ofrecer lo que verdaderamente interesa a la comunidad… pero el tiempo pasaba rápidamente, nuestros recursos se reducían y la respuesta estaba siendo positiva, pero lenta y mucho menor de lo que necesitábamos.

 

Imagen de la sesión de Co.Lab de Javier Olivares.

Visionado del documental “For no good Reason” sobre la obra de Ralph Steadman.

A final de 2014, como había sido nuestro compromiso, revisamos la experiencia, estudiamos la situación. Y tuvimos que reconocer que no habíamos sido capaces de llegar a despertar el interés necesario para continuar adelante y tomar la difícil decisión de cerrar el proyecto.

IlustraLab ha pasado a formar parte de esas experiencias que nos hacen crecer, con sus luces y sus sombras. Nos queda la alegría de dejar una semilla más sembrada alrededor de la ilustración y agradecer la compañía de un montón de gente fantástica. Personas que han hecho propio este experimento, y que no dudaron en ponerse la bata blanca y compartir tardes (siempre divertidas) de laboratorio. ¡¡Muchísimas gracias a todos!!