Presentaciones Visuales

 

Zakary Tormala es un profesor asociado de la Universidad de Stanford a quien se le ocurrió hacer un estudio para comparar las presentaciones con Power Point de las presentaciones realizadas sin Power Point, es decir, “presentaciones a pecho descubierto”: contar solo con la ayuda de una pizarra blanca y unos rotuladores.

 

En el experimento participaron 351 personas de una edad media de 34 años. Les dividieron en tres grupos:

 

El primer grupo asistió a una presentación en power point convencional.

 

El segundo grupo tuvo la misma sesión pero con un power point tipo “zen” (imágenes que ocupan toda la pantalla, acompañadas de frases cortas).

 

Y el tercer grupo asistió a una presentación en la que el ponente dibujaba en una pizarra mientras hablaba: gráficos, dibujos sencillos, flechas, palabras, etc. Lo que se llama “elaborar un mural”.

 

El contenido en todos los casos era idéntico: la misma clase con la misma estructura y con el mismo ponente.

 

Después de hacer varios test con los 351 alumnos, el profesor Tormala agrupó sus conclusiones en estos 4 capítulos:

 

1. Motivación: los que presenciaron la sesión con la pizarra dijeron que la charla había sido más interesante. En este capítulo superaron en un 9% al resto de grupos.

 

2. Credibilidad: los que vieron al ponente hablar sin power point pensaron que sus conclusiones eran más fiables. Su puntuación fue un 8% superior al resto.

 

3. Claridad: los que asistieron a la presentación con la pizarra afirmaron que era muy fácil de entender. Su puntuación también superó en un 8% al de los otros grupos.

 

4. Memorizar: los que vieron la presentación en pizarra recordaban mejor el contenido hasta en un 16% más que en los otros casos.

 

La conclusión del Profesor Zackary Tormala fue que si utilizamos una pizarra y dejamos a un lado el power point, ganaremos en todos esos capítulos: motivación de la audiencia, credibilidad del ponente, claridad en la explicación … y lo más abrumador de todo: recordarán el contenido de forma más prolongada.

 

Y ahora la pregunta del millón: ¿por qué seguimos haciendo nuestras presentaciones con Power Point? Creo que todos intuimos cuál la respuesta: lo hacemos porque no tenemos tiempo para hacerlo de otra forma, así de sencillo.

 

Así que un propósito para este nuevo curso escolar: ¡Busquemos tiempo debajo de las piedras!