En la primera parte de la entrevista a Daniela Martagón, la ilustradora nos contaba cuáles han sido sus experiencias más valiosas a la hora de convertirse en autora de álbumes infantiles ilustrados. 

¿Estás pensando en publicar? Daniela comparte en esta segunda parte su punto de vista sobre lo que es más interesante conocer: otras artes, los mercados, qué personas. Os dejamos con ella:


autoretratoVioletaLopiz

Formación en álbum ilustrado: lo inesperado.

Ha sido muy valioso escuchar a los editores, entrar en contacto con ellos por ejemplo, aquí en Madrid o en Bolonia. Hay algo que me pareció de lo más vital y no sé porqué nunca lo había pensado: fue en las primeras clases de Samuel Alonso cuando se dijo que uno podía tener un proyecto estupendo pero que si lo mandas al lugar equivocado, da lo mismo. Tienes que conocer tu mercado, entender qué ofertas hay, quién eres tú y ver dónde encajas. Y, sí no encajas del todo en ningún lugar, puedes tú buscarte un lugar. Me gustó esa opción que decía Alberto Gamón, la vertiente de la autoedición.  

Entender cómo funciona el mercado editorial, qué buscan los editores y cuáles son los errores gigantes que no cometer creo que es imprescindible para no morir en el intento muy pronto. 

Amargo

Formación en álbum ilustrado: lo más difícil.

Lo más complejo ha sido encontrar las ideas propias, qué es lo valioso que uno tiene que decir. A nivel técnico son los recursos para álbum – que creo que es lo que más nos falla a todos -y que no tienen que ver estrictamente con el dibujo: la secuencia, por ejemplo. Poder usar el texto de otra manera no literal. Es un recurso ajeno a nosotros los ilustradores, es difícil.

Limando fronteras: otras disciplinas artísticas. 

Quizás no soy demasiado consciente de ello, pero creo la influencia de otras disciplinas artísticas ha sido determinante en mi desarrollo como ilustradora. Mi formación de origen es pictórica, además, me gustan el cine y el teatro, sobre todo los títeres. Me gusta el lenguaje, ver diferentes maneras de contar historias con imágenes. No se ve en mi trabajo, pero me hace hacerme preguntas: ver cuáles son las diferencias y porqué escogemos el medio impreso, que da éste que no te da otros…

Dónde buscar las ideas: una reflexión sobre el estilo personal

La evolución de mi estilo personal está completamente relacionada con algo que comentaba en una pregunta anterior (de la primera parte de la entrevista), mi relación con otros ilustradores. Está relacionado con escuchar a los demás y ver cómo trabajan los otros. 

pajaro

Pensando en las clases más importantes que he tenido con ilustradores, la mayoría coinciden en que el estilo es algo engañoso: muchos entramos en este sector porque nos gusta dibujar, pero al final oyes a gente que después de 20 años de carrera te dice: “realmente me he dado cuenta de que eso no es lo importante, lo importante es la idea que hay detrás”. Hay que dejar de querer ser algo que no eres, tener algo que decir. Entonces, todo se mezcla: en el viaje, en ver a otros, en saber quién es uno mismo. Ves que los trabajos más importantes que hace la gente hablan sobre sí mismos. Trabajar sobre uno mismo y tener tus propias ideas hacen que surja el estilo; y esto es muy interesante. Cuando te guías por la forma nada más o por una tendencia es porque no quieres escuchar tu propia voz, con todo lo que implica – con tus errores, limitaciones…-. Es como tomar una postura. 

Lo que he aprendido, lo que me interesa como ilustradora, o lo que ahora entiendo que es ser ilustradora, es que eres un autor, un autor que tiene que contar algo con un punto de vista, una idea, y en base a eso tienes un discurso. Por lo que veo, no funciona  muy bien al revés.

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Decía Martin Salisbury: “el estilo sale cuando dejas de pensar en el estilo y te centras en lo que tienes que decir”. Ahora pienso, es como contar un chiste. No lo puedes hacer de la misma manera que otro. Puedes estar interesado en el mismo chiste, pero tienes que usarte a ti mismo para que salga bonito. ¿Nunca te ha pasado que quieres contar un chiste genial pero te da tanta risa que no puedes acabarlo? Pues al final se ríen mucho más sólo de verte reír, aunque no lo cuentes” bien”. Pero el chiste, nunca mejor dicho, era reírse, o no?
Al dejar de buscar las maneras de otros (aunque me encanten) de contar, le estoy encontrando el sabor y las posibilidades a lo que ya estaba en mí, esa incapacidad de contar “correctamente” el chiste. No se trata de ser espectacular, sino de sacar provecho de mi propia voz, que es lo que hay. Por cierto que me está resultando mucho más divertido.

Para acabar, un mito venido abajo.

Al introducirme en este mundo he comprendido que dibujar bien o bonito no es ser ilustrador. Ser ilustrador es tener algo que decir y encontrar una manera de decirlo.

Qué va a hacer Daniela Martagón a partir de ahora

Con el Máster tendré un proyecto y revisando los ejercicios me doy cuenta de que tengo un cantidad importante de ideas, historias a medias… Es importante dedicar un tiempo a digerir lo que ha pasado y luego quisiera mover mis proyectos. Ya tengo idea de cómo presentarlos, conozco las editoriales… Aunque vuelva a México, gracias a Internet puedo seguir en contacto con mis amigos de aquí. Intentar mover mis proyectos. Tengo una nueva intuición. 

señor

Desde i con i queremos exclamar dos cosas: ¡¡muchas gracias!! y ¡¡mucha suerte!!