En la primera sesión del Máster, Javier Sáez Castán dibujó un autorretrato en el que aparecía con cinco o seis brazos: cada uno de ellos representaba una de las múltiples tareas que ha de realizar diariamente un ilustrador, además de dibujar.

Desde entonces, la concepción de que para dedicarse profesionalmente a la ilustración se requieren habilidades de lo más variopintas se ha reiterado en la mayoría de las sesiones del programa.
IMAG0030Definir cuáles son y cómo benefician a nuestro trabajo y a nuestra carrera no ha sido fácil: en estos tiempos marcados por la saturación de información priorizar, saber dónde merece la pena estar y de qué manera es una tarea compleja.

Queríamos indagar sobre este tema, buscar consejos que nos orienten y ayuden a definir nuestra estrategia. Por eso hemos decidido seguir los pasos de Daniela Martagón, una alumna del Máster que ha tenido un año muy intenso como ilustradora.

Daniela ha compartido con todos nosotros cuál es su percepción al respecto, qué ha sido lo más valioso para su aprendizaje, dónde recomienda estar y, en la segunda parte de esta entrevista, qué es necesario aprender. El objetivo está definido: entrar en el sector de la ilustración y publicar.

El punto de partida: quién es Daniela Martagón y qué busca en la ilustración.

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Mi trayectoria tal cual es corta. He estado dando vueltas por otras partes, estudié Bellas Artes atraída por la idea romántica de la pintura, lo cual no me llevó muy lejos. No acababa de encontrarle sentido, no me hallaba a gusto en el medio.

Tuve la oportunidad de trabajar en una empresa haciendo dibujos, estuve un año realizando materiales educativos. Me preguntaba si el oficio consistía únicamente en dibujar; tenía la necesidad de darle un sentido a lo que ilustraba.

Desde siempre tuve muy presente el concurso “A la orilla del viento”, me llamaba la atención. El que las ilustraciones y la historia formaran un libro me gustaba, que fuera algo reproducible, que llegara a las personas. Existe cierto conflicto al respecto en la formación artística; sin embargo, desde mi punto de vista más que exponer, me parece mucho más rica la relación que uno tiene con los libros. En la carrera lo que más me gustaban era dibujar en libretas y esto era un poco problemático: “¿por qué no expones?” “¿por qué no arrancas esto y lo enmarcas…?” Uno disfruta del libro en la cocina, en el sillón, dónde uno elija. Escoges cuándo pasar las páginas, le das la vuelta… Me gustaba esa relación y aunque sabía que existía el libro artístico, no tenía conciencia de que era eso lo que quería hacer. Me costó un poco de tiempo unir todo en uno y fue cuando pensé: “ah, perfecto, el álbum ilustrado lo tiene todo”.
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Dejé el trabajo y pensé en dedicar unos meses a la preparación del premio. Me di cuenta de que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. A través de la red encontré diferentes noticias, leí algo acerca de un congreso de ilustración, algo sobre i con i, ilustraTour… De repente vi el máster y pensé: “ah, ellos podrían decirme cómo hacer un álbum para el concurso”. Justo coincidió con que yo estaba trabajando en un proyecto y pensé “voy a dejar de dar rodeos y centrarme”.

Cómo imaginaba 2012

Fue como una aventura: más una intuición que algo razonado – aunque pienso que al final las intuiciones tienen mucha base-. No conocía bien el sector, ni aquí ni en México. Por lo poco que investigué, no había nada concreto allá y en el programa del máster se veían muchas cosas. Me dije: “es un buen momento, me puedo ir, voy a conocer gente, voy a aprender…” No lo pensé demasiado, confié en que las cosas iban a ir sucediendo.

 Ejercicio sobre Pinocho para la sesión con Javier Zabala


Moverse en el sector

Como parte del curso era tener un libro a final del año, pensé: “pase lo que pase, voy a tener un proyecto finalizado con el que volver o quedarme acá; y llegar a ese algo me va a costar mucho esfuerzo y muchísimas experiencias”. Y creo que ha sucedido… bastante.

Ha sido buscando diferentes salidas de la ilustración: ver exposiciones, ir a librerías; es importante ir a ver libros; asistir a otros talleres que aborden la tarea del narrador. Fui a un taller sencillo pero que muy interesante sobre el teatro de sombras, lo que implicó otra forma de aproximación a la imagen y a la historia, es otro tipo de narración. Además, Bolonia, ilustraTour, algunas pláticas de maestros que han estado en el Máster, ver cómo se mueven en otros ámbitos que no son académicos.

Algunas experiencias valiosas: dónde estar

La feria de Bolonia: ¿ir o no ir?

Estando en España, tenía que aprovechar. Me animó a decidirme el relato de otras personas, en ese sentido fue fundamental estar con compañeros que ya habían ido, del Máster o Ana (Ana Garralón, mi mentora en el Máster). Escuchar qué hicieron, cómo lo vivieron…

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Me contaron experiencias súper traumáticas (“después de ir no quise hacer nada, me trataron muy mal, hice colas interminables”, etc.) Pensé ir sin la intención de encontrar un trabajo tal cual; sé que estoy empezando y mi proyecto, el que tengo, tiene muchos fallos, pero quiero conocer la dinámica. Y era un buen momento porque iba acompañada, conocía gente que me podía descubrir más cosas. Fue genial porque íbamos varios del Máster, había algunos maestros… Creo que lo pude hacer porque no iba con la expectativa de “o aquí consigo un trabajo o no sirvo para esto”. “Ahí hay un lugar, siéntate y hablar con el editor, en inglés, editoriales que no tenían nada que ver conmigo… pero así me quité el miedo. Hay que aprender a enseñar tu trabajo, a hablar de él, aunque tenga muchísimos defectos. Aprende a ver caras que dicen “no sirves para esto” o a que te ayuden.

Ejercicio para la sesión con Martin Salisbury

En general mi experiencia fue genial, también a través de Ana tuve más contacto con editores (A buen paso, Ekaré, Fondo de cultura económica y otras partes de Latinoamérica… en un tono muy amistoso. En vez de pasar por el proceso traumático de que me rechazaran 40 editoriales pude hablar de manera amistosa sobre qué pensaban realmente un editor del proyecto que en ese momento tenía. Hice un proyecto con todos los errores que podía hacer y los vi. Aún así, me dijeron cosas positivas. También fue un placer hablar con los ilustradores, me encontré con Violeta Lópiz, que había venido al Máster; encantadora, estuvimos hablando sobre mi proyecto… También conocí a otros chicos ilustradores que no eran los del Máster… Al final, me fui con muchas opiniones sobre mi trabajo, conocí a mucha gente, vi que la gente que ya había ido otros años tiene más experiencia… Ves moverse a alguien y ver cómo le compran un proyecto; ves muchas editoriales, haces contactos… Para mí fue una escuela muy intensiva, una manera de perder el miedo. Hay que tener claro para qué se va.

Se aprende mucho durante las noches. En ese momento yo no ubicaba nada y cené en la misma mesa con Quique de La Fragatina, Pep Bruno, Fernando Pérez Hernando…  Es muy útil para poner caras a la gente y saber que son gente. Estando cara a cara puedes aprender mucho de ellos y es más fácil acercarte después. Las relaciones son muy importantes. Ayuda que te vean, que te reconozcan y además te cuentan cosas muy interesantes. Conoces la verdadera vida de la gente detrás de los libros.
Ejercicios para el taller con Alexis Deacon

Adónde mirar, álbum en mano: el sector en Europa y en el mundo

Una vez aquí empiezas a intuir tendencias, temas recurrentes en determinados países, cuáles son las posturas de las editoriales… También, que hay tradiciones diferentes en los distintos países con respecto a la ilustración. Por ejemplo, se ve muy clara la de los ingleses, la escuela francesa, italiana… Aprendes que hay mercados diferentes, lo cual está muy bien porque si no encajas en un sitio puedes encajar en otro.

También en Madrid hay bastante oferta de cursos, de poder acercarte a ilustradores, exposiciones… Puedes ir complementando y estar con gente que quiera hablar de esto, que es bastante importante.

Ejercicio para la sesión con Emilie VastMás que Europa y España, para mí ha sido más importante “el viaje”. Sales de lo conocido y me ha servido mucho el dejar las cosas que sabes que eres, que tienes, que haces, y encontrarte en un lugar muy diferente. Es un triple aprendizaje bastante fuerte.

Lugares y compañía: la relación con otros ilustradores.

Todos mis contactos aquí están relacionados con el sector, partiendo principalmente con la gente del Máster. La relación con ellos es lo que ha construido lo que yo ahora pienso de la ilustración. Hubiera sido diferente haberme leído 15 libros de ilustración, seguro que sabría datos muy interesantes, pero ha sido hablar con gente que se dedica a eso. Te dejas de creer las cosas que tú te inventas.

Ejercicios para el taller con Alexis Deacon

Ahí alguien que te dice sí está pasando lo que tú dices o no. Realmente es escuchando las experiencias de los demás como te encuentras, te reconoces y ves que hay diferentes caminos. Lo más bonito no es ver un libro increíble sino ver que esa persona pasó por lo mismo que tú: tenía dudas, los editores le hicieron tal o cual, que dio cincuenta vueltas antes de dedicarse a eso, que tenía 50 bocetos y no sabía que hacer, que todavía le da pánico hacer un dibujo… Compartir toda clase de experiencias con la gente que tiene los mismos intereses ha sido lo más importante. Tanto ilustradores como editores, gente del medio.

Desde aquí agradecemos a Daniela el que haya compartido con nosotros su experiencia.  ¡Y aún quedan cosas por contar! Muy pronto, la segunda parte.