Una parte importantísima del trabajo de Chris Haughton es el uso del color. Gracias a lo que nos cuenta en algunas entrevistas y en los detallados “making of” que cuelga en su blog, podemos descubrir sus continuos esfuerzos por encontrar el color idóneo. Él mismo nos cuenta que no usa los colores reales de los animales, si no aquellos que mejor se prestan a contar la historia. Por ejemplo, en “Un poco perdido” escoge el color negro en oposición a los brillantes colores del bosque, lo que ayuda a definir la forma de su cuerpo gráficamente. Sin embargo, los test de color demuestran lo que le costó llegar a esa conclusión. Aquí podéis ver los colores definitivos que ya conocéis y algunas pruebas de color. ¡Fue completamente rosa durante mucho tiempo!

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En su último libro “¡Oh no, Lucas!”. El perro ocupa casi todo el espacio, por lo que, según explica Haughton, no podía ser negro, además quería un resultado colorido. Buscaba para el perro una forma facilmente reconocible, así que utilizó un sólo color que contrastara con el fondo naranja y el texto. El blanco de los ojos (que para él es lo más importante de cada ilustración y nos lo recuerda en muchas ocasiones con distintos ejemplos) es lo único siempre blanco en todos los dibujos. En el trailer del libro podéis ver cómo se las gasta Lucas y lo bien que le sientan esos colores.

Esta información está extraída de una entrevista a Chris Haughton compuesta por preguntas de sus admiradores.