Un álbum sin palabras. Un dibujo muy expresivo de línea muy simple. Animales que corren aventuras. Un interesante punto de partida, pero no necesariamente una historia interesante. 

“Un día de pesca”, de Béatrice Rodriguez, editado por Libros del Zorro Rojo, contiene dos elementos de vital importancia para lograr que su historia no pase desapercibida entre otras cientos: un buen principio y un buen final.
Parece claro que puede haber un gran álbum con una ilustración aparentemente “poco importante”, en cuanto a sofisticación de la técnica o manejo académico del dibujo, pero que un álbum de factura gráfica impecable en el que no se cuente nada (o se cuente mal), difícilmente se sostiene.
Ahora bien, lo mismo se podría decir de una historia: una gran historia sin un buen principio y un buen final corre el peligro de venirse abajo. Y sin embargo, una historia muchas veces leída puede reinventarse con éxito gracias a un inicio y final sorprendentes.

Si la capacidad de sorprender se ejerce con sutileza, gana eficacia. En “Un día de pesca” un comienzo con contradicciones nos mueven a continuar adelante: presenta como protagonistas a animales antagónicos en el mundo natural,  un zorro y una gallina que viven juntos. Pero al zorro le pasa algo muy de zorros: tiene hambre. Pero… es la gallina la que sale a cazar, en este caso, a pescar. La gallina deja el huevo que estaba incubando al cuidado del zorro.

En este momento, nuestra imaginación se desata. Lo que realmente queremos saber es qué le sucede al huevo que queda en manos del zorro, pero la historia se centra sobre las aventuras que corre la gallina  en su día de pesca. Estas peripecias son dinámicas e inverosímiles a partes iguales, por lo que cuando queremos darnos cuenta estamos sumergidos en la historia de la gallina y hemos olvidado nuestra curiosidad inicial sobre el huevo y el zorro. Así que cuando nos devuelven a estos personajes, se reaviva en nosotros el interés por lo sucedido al huevo: un ascenso el ritmo narrativo, provocado nuevamente por el uso de la contradicción sutil para construir la sorpresa final.

Gracias a este ritmo palpitante y dinámico para el relato visual, no es necesario recurrir a grandes innovaciones en el resto de personajes (el águila gigantesca, los aguiluchos voraces, el monstruo marino) ni en el contexto espacial (básicamente, el mar). Existe también, como en tantas ocasiones felices, la incorporación de un personaje secundario (en este caso un cangrejo) que acompaña al protagonista (la gallina) viviendo la aventura a su manera.

Uno de los puntos fuertes de este álbum es la claridad en el planteamiento, desarrollado íntegramente en las dos primeras páginas, donde nos presenta la controvertida situación de zorro que queda cuidando de huevo, pero donde también nos ofrece pistas ocultas para que el lector atento vea incrementada su curiosidad sobre la naturaleza de la relación entre el zorro y la gallina. Por eso nos parecería prescindible, por innecesariamente explicativo, el texto de la contra del libro para motivar a su lectura:

“Un amor poco convencional, una cría por nacer y una nevera vacía. 
¿Conseguirá la gallina el alimento para su retoño? 
¿Podrá el zorro cuidar del huevo?”

Así como también entendemos prescindible la orientación hacia prelectores: “…una historia para “leer” antes de saber leer”, por alejar este álbum del interés de otros niños y de adultos. En definitiva, este tipo de álbumes son una gran oportunidad para quebrar la dinámica por la que los niños que saben leer se alejan de los libros sin palabras y pierden su capacidad para la lectura de las imágenes.

Y es que es un placer leer imágenes como éstas: sencillas, rápidas, alegres, en un día que transcurre a través de la transición del color y la salida y llegada a la orilla del mar, en una pretendida narrativa circular tristemente interrumpida por desafortunadas faltas de continuidad en las dobles páginas que dejan de ser, aquí y allí, sin motivo aparente, una escena para convertirse en dos.


Cuando las dobles que respetan ser una sola escena, funcionan a la perfección: 

Último punto positivo, muy a tener en cuenta por entrañar cierta dificultad:  “Un día de pesca” será igualmente apreciado y mantiene su interés y sorpresa independientemente de que se haya leído su predecesor “Ladrón de gallinas”, también editado por Libros del Zorro Rojo. Lo que tiene mérito, ya que se partiría conociendo la clave de la relación zorro-gallina.