La experiencia de María Pascual como autora del álbum ¿Dónde están mis gafas?

Camilo Bolognato busca en el gaznate de su can sus gafas de ver. ¿Dónde las ha metido? ¿Cuáles fueron los momentos previos al mundo borroso?
María Pascual dibuja el recorrido de este hombretón en busca de sus anteojos en su último álbum, ¿Dónde están mis gafas? y comparte aquí con nosotros algunas cuestiones relacionadas con su concepción. 
Muchísimas gracias, María, por tu colaboración, ¡es todo un honor! 
El nacimiento de la idea.
¿Dónde están mis gafas? brotó en el taller de Sophie Blackall, en el ilustraTour de 2010, así que tiene alma vallisoletana. Sophie propuso seleccionar un par de frases de un viejo diccionario de inglés y español donde habían utilizado párrafos bastante cómicos y poco usuales. Esa ironía del lenguaje siempre me ha divertido y la simple pregunta de ¿Dónde están mis gafas?, me pareció tan “evocadora” y común, que empezó a dispararme mil ideas y me pareció por si sola suficiente para plantear todo un juego de búsqueda homenajeando a los despistados.
De hecho, vi claro que esa sería la única frase de todo el libro y que el recorrido sería visual. La historia me atrapó desde el principio y ha sido una aventura inolvidable que he vivido con Camilo Bolognato, el despistado regordete. 
Desde pequeña me ha fascinado cómo situaciones tremendamente habituales y cotidianas pueden convertirse en grandes aventuras sólo sabiendo mirar de manera diferente: los cuentos de Roald Dahl,  Christine Nöstlinger,  el realismo mágico… La búsqueda de las gafas del protagonista la comparten cientos de personas y seguro que si juntásemos todas las historias de gafas perdidas, no cabrían ni en todos los armarios del mundo. 
El planteamiento gráfico.
Los años que llevo trabajando en Pluviam, el estudio de diseño que comparto con Miguel Hernández, me han permitido abordar los diferentes aspectos del diseño editorial, como la tipografía, la composición, la maquetación, etc. Una de las señas de identidad de nuestro estudio es la fusión que hacemos entre la imagen y la tecnología, lo artesanal y lo digital.  Me encanta trabajar la caligrafía y que la imagen y el texto funcionen como una unidad en la que ambos dialogan y se complementan.  
La experiencia como “autora total” del álbum.
Cada forma de abordar un proyecto tiene su pros y sus contras. Cuando tienes una idea que no puedes quitarte de la cabeza es un viaje impresionante verla crecer y transformarse hasta que por fin consigues que sea real para compartirla con otras personas.
Antes de trabajar en el álbum ilustrado, dediqué mucho tiempo a la creación plástica. Mi punto de partida ha sido siempre una historia que contar, el desarrollo de una idea que necesitas comunicar y, a partir de ahí, ver la manera más adecuada de expresarla.
Al tomar las riendas de todas las fases del proceso de creación, recupero ese hormigueo fantástico que produce el ser responsable desde la primera chispa que te mueve a contar algo, hasta que ese algo y tu manera de contarlo, forma parte de aquellos que lo ven.
Por el contrario, trabajar en equipo brinda la oportunidad de enriquecerse con otra persona, aprender y compartir puntos de vista, transformar tu mundo y el del otro en un sueño más grande, más rico.
Ambas posibilidades tienen en común el reto de conseguir llegar a más gente y emocionar, contribuir a seguir soñando nuevos territorios, nuevas historias.
Convivencia de múltiples perfiles profesionales en el proceso creativo. 
Me resulta difícil encasillarme de forma preferente en un papel concreto (diseñadora, narradora, ilustradora…) dado que no concibo una ilustración sin mensaje ni una idea sin imágenes. La parte plástica es fundamental, pero también lo es el que las imágenes estén cargadas de contenido y conectadas entre sí.
Detrás del libro hay muchas preguntas, muchas carpetas con imágenes e información que he buscado, que he dibujado y redibujado hasta tener claros todos los aspectos que hoy conforman ¿Dónde están mis gafas?. Algunos se ven y otros no, pero todos han sido necesarios para elaborar cada una de las imágenes del recorrido de Camilo Bolognato hasta dar con sus gafas. Su nombre, por ejemplo, no consta en el libro, pero Camilo tiene hasta mote cariñoso: Fatty.

El trabajo con la editorial y el resto del equipo.

El trabajo con Thule ha sido fabuloso. José Díaz, el director de Thule, es una persona encantadora que confió en mi desde que conoció mi trabajo hace dos años en la Feria del Libro Infantil de Bolonia. El proyecto estaba ya muy avanzado y juntos hemos terminado de redondearlo –y no me refiero al protagonista-.
Además del trabajo con la editorial,  tanto Sophie Blackall como Lara Meana, me han animado muchísimo con sus consejos y aportaciones para llevar el libro adelante. Y por supuesto, Miguel Hernández, una persona indispensable en cualquier proyecto que haga.
La catalogación por edades: ¿un álbum para prelectores? 
La catalogación que exigen los libros es complicada y, puesto que debe de enmarcarse dentro de una franja que no siempre es posible, Thule consideró que un libro que reposa toda su narrativa en la propia imagen, que cuenta sin usar texto, es adecuado (aunque no solo) para niños que aún no saben leer porque pueden seguir el libro a través de imágenes, sin leer. 
Me comentaba José Díaz sobre ¿Dónde están mis gafas? que es una gran “lectura” para cualquier edad, una clave bastante común en los libros que selecciona, pero lo que terminó de decidirle por este margen de edad es una anécdota que me gustó mucho. Contaba cómo “leyó” el libro con su sobrina de dos años y cómo es ahora ella la que se lo “lee” a él. Me dijo textualmente que le da la risa señalando en cada página las gafas que el protagonista no ve y cómo le grita: “¡QUE TIENES LAS GAFAS EN LA CABESA!” (pues parece que las zetas tiene que trabajarlas todavía un poco).
Al mismo tiempo, algunos libreros lo celebraban como algo que les pasaba siempre en la librería, por lo que acaban por sentirse muy identificados con el gordito.
Por mi parte, considero que el libro admite un abanico muy amplio de edades. Este tipo de ilustración muy directa sin palabras puede funcionar entre prelectores, pero su juego irónico y la cantidad de detalles que encierra, requiere de cómplices de mayor edad. Recuerdo cómo de pequeña me encantaba bucear en las ilustraciones de los libros y buscar una y otra vez esas pequeñas sorpresas que podían habérseme escapado en una primera lectura. Sinceramente espero que tanto  adultos como niños se diviertan siguiendo los pasos de Camilo y estimule su imaginación a la hora de contarlo y hacerlo suyos. 
La presentación del álbum será este sábado 14 de abril a las 19:30 en El Dragón Lector, donde estarán la autora junto a Lara Meana y José Díaz. Atentos: regalará un ejemplar firmado a quien traiga las gafas más divertidas. Hay una versión online del concurso en la que vemos algunas caras conocidas

4 Responses to “La experiencia de María Pascual como autora del álbum ¿Dónde están mis gafas?”

  1. Carmen Bueno

    Buenísimo, a mi esto me ha pasado además literal con las gafas puestas…cuando salgan las googlegafas habrá que hacer la versión 2.0

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  2. Espacia Arquitectura

    El libro es genial, he tenido la suerte de verlo y lo único que puedo decir es que el sábado estará el equipo Espacia (Ana y Daniel) en El Dragón Lector a las 19:30. Carmen, te aconsejo que vayas a verlo!!

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  3. Leo

    Es buenísimo y María increible. Os esperamos con mucha ilusión en El Dragón Lector.

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