La semana pasada tuvimos el placer de que Mark Mills nos contara cómo es un día normal en su agencia de ilustradores y, entre sus tareas, relató el trascurso de su relación con la ilustradora Marta Cabrol, a quien conoció durante ilustraTour 2011. 


Hoy es ella quien nos explica su versión de los hechos, cómo es la experiencia de trabajar con un agente y el proceso que han seguido sus proyectos a raíz de esta relación. 
¡Mil gracias, Marta, por tu colaboración!




Cuando ví el programa de ilustraTour 2011 me fijé en Mark Mills de Plum Pudding. Ya conocía la agencia, suelo navegar bastante por internet y algún día fui a parar a su web. Pensé que a lo mejor podía encajar con lo que hacían así que tenía pensado enviarle mi portafolio. Los ilustradores tenemos la ventaja que sin salir de casa podemos trabajar para cualquier otro país, nuestro lenguaje es universal y seguro que hay un mercado en el que cada uno puede encajar. Esto lo tenía claro, lo quería intentar y encontrar un agente me podría facilitar mucho las cosas. Hacía relativamente poco que me dedicaba a la ilustración y no conocía los mercados extranjeros. Tampoco el mercado inglés pero me había hecho una idea romántica con algunos de los cuentos que mi padre nos había traído de pequeña en casa.

Cuando vi que Mark iba a Ilustratour no me lo pensé dos veces… Y viajé a Valladolid muy ilusionada a enseñarle mis ilustraciones (supongo que como todos los que hacíamos cola para las entrevistas).
La entrevista me fue muy bien. Le gustaron especialmente unas ilustraciones donde habían niños de diferentes países (un esquimal, una india…). Mark hizo comentarios muy optimistas de mi trabajo y sobretodo creo que me dio muy buenos consejos. Quedamos que me pondría en contacto con él cuando regresáramos. ¡Yo salí tan contenta que cuando vi a Nati (de la organización de ilustraTour) en la puerta casi que le doy un abrazo!


Enseguida nos pusimos en contacto y me dijo que me ayudaría a realizar un portafolio adecuado para el mercado inglés. ¿Estaba dispuesta a trabajar fuerte? Me preguntó. Pues claro! No podía desaprovechar ésta oportunidad! Así que me envió una serie de propuestas para empezar a trabajar, entre ellas desarrollar el personaje inuit que había visto entre mis ilustraciones para una idea que él había tenido. Era agosto y yo justamente empezaba vacaciones… (quedaba muy mal decir que iba a trabajar fuerte… ¡pero cuando volviera de vacaciones!). Así que me busqué un portátil, me llevé el escáner y mientras vigilaba los niños en la piscina, fui dibujando los bocetos de esquimales, osos y pingüinos que después enviaba a Mark buscando la wifi de algún vecino.
 


Después de hacer el estudio de personajes vimos que podían funcionar, así que pasamos a desarrollar la historia que él había escrito. Después vinieron las pruebas de color… y ya teníamos la maqueta preparada para presentar a las editoriales. Creo que desde el principio Mark tenía muy claro lo que quería y confié en él buen conocedor del mercado inglés, así que durante todo el proceso fue guiándome y dándome consejos. Realmente trabajó a mi lado 100%, desde Inglaterra, con mucha paciencia y dedicación. Actuó un poco como un editor, así pudo ver mi forma de trabajar y yo vi cómo se trabaja en Inglaterra. De esa forma se convenció de añadirme a su cartera de ilustradores. 
 
Plum Pudding movió el proyecto y S&S se interesó en publicarlo. Negociaron las condiciones informándome continuamente de todo y pidiéndome mi opinión. Yo básicamente confié en su criterio, eran condiciones buenas para ser la primera vez que publicaba en el Reino Unido, y tal como contó Mark, al final consiguió reservarnos los derechos de otros medios. 
 
Antes no había trabajado nunca con una agencia pero creo que la confianza mutua es muy importante y Plum Pudding la cultiva y cuida muchísimo la relación de tú a tú. Esto a parte de trabajar fuerte como me han demostrado consiguiendo más propuestas de trabajo, y sin parar de buscar nuevas oportunidades.
 
Hace una semana estuve por primera vez en Bolonia, donde nos encontramos con Mark a pesar de su repleta agenda (no nos habíamos visto más desde ilustraTour). ¡Estoy contenta de verle después de tantos mails! Hablamos de cómo nos va, de la familia, de los proyectos que tenemos… me cuenta que tiene otra idea para una nueva historia y si me interesa… ¿Interesarme? ¡Sin dudarlo!