Archive for ‘abril, 2012’

Felini, el león enamorado de Marco Chamorro

Felini es la historia de un león dispuesto a derrumbar nuestras expectativas: no es fiero, ni caza ni acecha; sólo arranca pétalos de flores para comprobar si su amada le corresponde. El rey de la selva está enamorado.

El nombre del león es también el título de este tercer álbum de Marco Chamorro, autor ecuatoriano con quien tenemos el privilegio de contar en el Máster en Álbum infantil ilustrado. Hace poco contaba en clase porqué había elaborado el ejercicio práctico propuesto por Martin Salisbury con una gama de colores limitada a tres tonos, los únicos que había traído en su viaje a Madrid. Precisamente son los mismos que encontramos en Felini: ocres, negros, beig, gris y una variedad de marrones intercalados en recortes y trazos gruesos que conforman la melena del león y la piel de vaca. 

Siguiendo este enlace podéis contemplar las primeras páginas del álbum y comprobar cómo Felini vive embelesado. No encuentra el valor para presentarse ante su pretendiente, pero un día, animado por el valor  que le da pasarse un peine por su extensa cabellera…

Felini es un ser que encuentra lo extraordinario en lo ordinario: su amor está en el parque y su felicidad, muy lejos de sus excelentes cualidades físicas, de la ferocidad y la capacidad de defensa. El león abandona su alto cargo para hacernos partícipes de su hallazgo y arrebata nuestra atención sugiriendo que, a pesar de todo el follón existente en nuestra selva de asfalto, merece la pena observarla con detenimiento: al fin y al cabo, es su felina mirada la que ha descubierto en los espacios comunes la auténtica pasión. Felini aporta una visión de la vida construida por las singularidades de los personajes que la pueblan; un planteamiento que inevitablemente nos hace pensar en Fellini, el de las dos eles. 

La historia del enamoramiento de este cinematográfico león está editada por Altea Ecuador. De aquí en adelante, seguiremos su andadura en este continente: el tierno felino nos ha cautivado.
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La experiencia de María Pascual como autora del álbum ¿Dónde están mis gafas?

Camilo Bolognato busca en el gaznate de su can sus gafas de ver. ¿Dónde las ha metido? ¿Cuáles fueron los momentos previos al mundo borroso?
María Pascual dibuja el recorrido de este hombretón en busca de sus anteojos en su último álbum, ¿Dónde están mis gafas? y comparte aquí con nosotros algunas cuestiones relacionadas con su concepción. 
Muchísimas gracias, María, por tu colaboración, ¡es todo un honor! 
El nacimiento de la idea.
¿Dónde están mis gafas? brotó en el taller de Sophie Blackall, en el ilustraTour de 2010, así que tiene alma vallisoletana. Sophie propuso seleccionar un par de frases de un viejo diccionario de inglés y español donde habían utilizado párrafos bastante cómicos y poco usuales. Esa ironía del lenguaje siempre me ha divertido y la simple pregunta de ¿Dónde están mis gafas?, me pareció tan “evocadora” y común, que empezó a dispararme mil ideas y me pareció por si sola suficiente para plantear todo un juego de búsqueda homenajeando a los despistados.
De hecho, vi claro que esa sería la única frase de todo el libro y que el recorrido sería visual. La historia me atrapó desde el principio y ha sido una aventura inolvidable que he vivido con Camilo Bolognato, el despistado regordete. 
Desde pequeña me ha fascinado cómo situaciones tremendamente habituales y cotidianas pueden convertirse en grandes aventuras sólo sabiendo mirar de manera diferente: los cuentos de Roald Dahl,  Christine Nöstlinger,  el realismo mágico… La búsqueda de las gafas del protagonista la comparten cientos de personas y seguro que si juntásemos todas las historias de gafas perdidas, no cabrían ni en todos los armarios del mundo. 
El planteamiento gráfico.
Los años que llevo trabajando en Pluviam, el estudio de diseño que comparto con Miguel Hernández, me han permitido abordar los diferentes aspectos del diseño editorial, como la tipografía, la composición, la maquetación, etc. Una de las señas de identidad de nuestro estudio es la fusión que hacemos entre la imagen y la tecnología, lo artesanal y lo digital.  Me encanta trabajar la caligrafía y que la imagen y el texto funcionen como una unidad en la que ambos dialogan y se complementan.  
La experiencia como “autora total” del álbum.
Cada forma de abordar un proyecto tiene su pros y sus contras. Cuando tienes una idea que no puedes quitarte de la cabeza es un viaje impresionante verla crecer y transformarse hasta que por fin consigues que sea real para compartirla con otras personas.
Antes de trabajar en el álbum ilustrado, dediqué mucho tiempo a la creación plástica. Mi punto de partida ha sido siempre una historia que contar, el desarrollo de una idea que necesitas comunicar y, a partir de ahí, ver la manera más adecuada de expresarla.
Al tomar las riendas de todas las fases del proceso de creación, recupero ese hormigueo fantástico que produce el ser responsable desde la primera chispa que te mueve a contar algo, hasta que ese algo y tu manera de contarlo, forma parte de aquellos que lo ven.
Por el contrario, trabajar en equipo brinda la oportunidad de enriquecerse con otra persona, aprender y compartir puntos de vista, transformar tu mundo y el del otro en un sueño más grande, más rico.
Ambas posibilidades tienen en común el reto de conseguir llegar a más gente y emocionar, contribuir a seguir soñando nuevos territorios, nuevas historias.
Convivencia de múltiples perfiles profesionales en el proceso creativo. 
Me resulta difícil encasillarme de forma preferente en un papel concreto (diseñadora, narradora, ilustradora…) dado que no concibo una ilustración sin mensaje ni una idea sin imágenes. La parte plástica es fundamental, pero también lo es el que las imágenes estén cargadas de contenido y conectadas entre sí.
Detrás del libro hay muchas preguntas, muchas carpetas con imágenes e información que he buscado, que he dibujado y redibujado hasta tener claros todos los aspectos que hoy conforman ¿Dónde están mis gafas?. Algunos se ven y otros no, pero todos han sido necesarios para elaborar cada una de las imágenes del recorrido de Camilo Bolognato hasta dar con sus gafas. Su nombre, por ejemplo, no consta en el libro, pero Camilo tiene hasta mote cariñoso: Fatty.

El trabajo con la editorial y el resto del equipo.

El trabajo con Thule ha sido fabuloso. José Díaz, el director de Thule, es una persona encantadora que confió en mi desde que conoció mi trabajo hace dos años en la Feria del Libro Infantil de Bolonia. El proyecto estaba ya muy avanzado y juntos hemos terminado de redondearlo –y no me refiero al protagonista-.
Además del trabajo con la editorial,  tanto Sophie Blackall como Lara Meana, me han animado muchísimo con sus consejos y aportaciones para llevar el libro adelante. Y por supuesto, Miguel Hernández, una persona indispensable en cualquier proyecto que haga.
La catalogación por edades: ¿un álbum para prelectores? 
La catalogación que exigen los libros es complicada y, puesto que debe de enmarcarse dentro de una franja que no siempre es posible, Thule consideró que un libro que reposa toda su narrativa en la propia imagen, que cuenta sin usar texto, es adecuado (aunque no solo) para niños que aún no saben leer porque pueden seguir el libro a través de imágenes, sin leer. 
Me comentaba José Díaz sobre ¿Dónde están mis gafas? que es una gran “lectura” para cualquier edad, una clave bastante común en los libros que selecciona, pero lo que terminó de decidirle por este margen de edad es una anécdota que me gustó mucho. Contaba cómo “leyó” el libro con su sobrina de dos años y cómo es ahora ella la que se lo “lee” a él. Me dijo textualmente que le da la risa señalando en cada página las gafas que el protagonista no ve y cómo le grita: “¡QUE TIENES LAS GAFAS EN LA CABESA!” (pues parece que las zetas tiene que trabajarlas todavía un poco).
Al mismo tiempo, algunos libreros lo celebraban como algo que les pasaba siempre en la librería, por lo que acaban por sentirse muy identificados con el gordito.
Por mi parte, considero que el libro admite un abanico muy amplio de edades. Este tipo de ilustración muy directa sin palabras puede funcionar entre prelectores, pero su juego irónico y la cantidad de detalles que encierra, requiere de cómplices de mayor edad. Recuerdo cómo de pequeña me encantaba bucear en las ilustraciones de los libros y buscar una y otra vez esas pequeñas sorpresas que podían habérseme escapado en una primera lectura. Sinceramente espero que tanto  adultos como niños se diviertan siguiendo los pasos de Camilo y estimule su imaginación a la hora de contarlo y hacerlo suyos. 
La presentación del álbum será este sábado 14 de abril a las 19:30 en El Dragón Lector, donde estarán la autora junto a Lara Meana y José Díaz. Atentos: regalará un ejemplar firmado a quien traiga las gafas más divertidas. Hay una versión online del concurso en la que vemos algunas caras conocidas
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Marzo en el Máster donde creamos álbumes ilustrados infantiles.

Llegamos al aula y nuestra mirada se divide en secciones: empezamos a descomponer.
El libro se divide en etapas de creación, en procesos, en materiales y en un sinfín de características que lo dotan de sentido. Y en el Máster miramos con lupa cómo conseguirlo.

Empezamos marzo buscamos referencias en la obra de Antonio Santos,

 

luego distinguimos los puntos de inflexión en la evolución del estilo de Claudia Ranucci:


Esta tarea precisó de una cercana observación de sus pinceladas –

y luego ella contempló las de los alumnos:

 

Con el paso de los días, fuimos uniendo la imagen con la palabra gracias a la visión de Javier Olivares y de Gustavo Puerta, quienes nos hablaron de secuencia, ritmo y storyboards.

Y, por supuesto, seguimos trabajando con el texto: Samuel Alonso nos dio herramientas para manejarlo y este mes hemos contado también con la ayuda del guionista Daniel Monedero, quién compartió recursos que habitualmente usan los profesionales para organizar el proceso de escritura:


 
Vamos viendo mes a mes nuevas herramientas de análisis y organización que nos permiten dar pasos más firmes en el proceso de creación de un álbum. Descomponemos hasta el detalle para construir, poco a poco, un conjunto de páginas que llenamos de trazos que dibujan letras y formas. Si viviéramos en un mundo de fábula, el proceso sería muy diferente: en vez de autores seríamos magos y para crear nuestra obra bastaría con decir ¡librito, componte!   
Mientras que esperamos a que llegue el día en que adquiramos estos poderes, seguimos estudiando. ¡Avanti, primavera!
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Trabajar con Mark Mills: la experiencia de la ilustradora Marta Cabrol en el mercado inglés

La semana pasada tuvimos el placer de que Mark Mills nos contara cómo es un día normal en su agencia de ilustradores y, entre sus tareas, relató el trascurso de su relación con la ilustradora Marta Cabrol, a quien conoció durante ilustraTour 2011. 


Hoy es ella quien nos explica su versión de los hechos, cómo es la experiencia de trabajar con un agente y el proceso que han seguido sus proyectos a raíz de esta relación. 
¡Mil gracias, Marta, por tu colaboración!




Cuando ví el programa de ilustraTour 2011 me fijé en Mark Mills de Plum Pudding. Ya conocía la agencia, suelo navegar bastante por internet y algún día fui a parar a su web. Pensé que a lo mejor podía encajar con lo que hacían así que tenía pensado enviarle mi portafolio. Los ilustradores tenemos la ventaja que sin salir de casa podemos trabajar para cualquier otro país, nuestro lenguaje es universal y seguro que hay un mercado en el que cada uno puede encajar. Esto lo tenía claro, lo quería intentar y encontrar un agente me podría facilitar mucho las cosas. Hacía relativamente poco que me dedicaba a la ilustración y no conocía los mercados extranjeros. Tampoco el mercado inglés pero me había hecho una idea romántica con algunos de los cuentos que mi padre nos había traído de pequeña en casa.

Cuando vi que Mark iba a Ilustratour no me lo pensé dos veces… Y viajé a Valladolid muy ilusionada a enseñarle mis ilustraciones (supongo que como todos los que hacíamos cola para las entrevistas).
La entrevista me fue muy bien. Le gustaron especialmente unas ilustraciones donde habían niños de diferentes países (un esquimal, una india…). Mark hizo comentarios muy optimistas de mi trabajo y sobretodo creo que me dio muy buenos consejos. Quedamos que me pondría en contacto con él cuando regresáramos. ¡Yo salí tan contenta que cuando vi a Nati (de la organización de ilustraTour) en la puerta casi que le doy un abrazo!


Enseguida nos pusimos en contacto y me dijo que me ayudaría a realizar un portafolio adecuado para el mercado inglés. ¿Estaba dispuesta a trabajar fuerte? Me preguntó. Pues claro! No podía desaprovechar ésta oportunidad! Así que me envió una serie de propuestas para empezar a trabajar, entre ellas desarrollar el personaje inuit que había visto entre mis ilustraciones para una idea que él había tenido. Era agosto y yo justamente empezaba vacaciones… (quedaba muy mal decir que iba a trabajar fuerte… ¡pero cuando volviera de vacaciones!). Así que me busqué un portátil, me llevé el escáner y mientras vigilaba los niños en la piscina, fui dibujando los bocetos de esquimales, osos y pingüinos que después enviaba a Mark buscando la wifi de algún vecino.
 


Después de hacer el estudio de personajes vimos que podían funcionar, así que pasamos a desarrollar la historia que él había escrito. Después vinieron las pruebas de color… y ya teníamos la maqueta preparada para presentar a las editoriales. Creo que desde el principio Mark tenía muy claro lo que quería y confié en él buen conocedor del mercado inglés, así que durante todo el proceso fue guiándome y dándome consejos. Realmente trabajó a mi lado 100%, desde Inglaterra, con mucha paciencia y dedicación. Actuó un poco como un editor, así pudo ver mi forma de trabajar y yo vi cómo se trabaja en Inglaterra. De esa forma se convenció de añadirme a su cartera de ilustradores. 
 
Plum Pudding movió el proyecto y S&S se interesó en publicarlo. Negociaron las condiciones informándome continuamente de todo y pidiéndome mi opinión. Yo básicamente confié en su criterio, eran condiciones buenas para ser la primera vez que publicaba en el Reino Unido, y tal como contó Mark, al final consiguió reservarnos los derechos de otros medios. 
 
Antes no había trabajado nunca con una agencia pero creo que la confianza mutua es muy importante y Plum Pudding la cultiva y cuida muchísimo la relación de tú a tú. Esto a parte de trabajar fuerte como me han demostrado consiguiendo más propuestas de trabajo, y sin parar de buscar nuevas oportunidades.
 
Hace una semana estuve por primera vez en Bolonia, donde nos encontramos con Mark a pesar de su repleta agenda (no nos habíamos visto más desde ilustraTour). ¡Estoy contenta de verle después de tantos mails! Hablamos de cómo nos va, de la familia, de los proyectos que tenemos… me cuenta que tiene otra idea para una nueva historia y si me interesa… ¿Interesarme? ¡Sin dudarlo!
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