Archive for ‘febrero, 2012’

Febrero en el aula

Durante este segundo y gélido mes del Máster en Álbum infantil ilustrado hemos tenido la oportunidad de profundizar en ese elemento fundamental del álbum que es el texto. Con la ayuda de Samuel Alonso vamos entendiendo el punto de vista de un editor y aprendemos a componer y luego pulir nuestros escritos. 
También ha habido tiempo para la ilustración: hemos tenido la oportunidad de ver los cuadernos de bocetos de Pablo Amargo, quien compartió en clase su sólido proceso de creación para posteriormente comentar las portadas que los alumnos habían realizado para una serie de álbumes propuestos por el profesor:

Más tarde, observamos de cerca las ilustraciones originales de Jesús Gabán a todo color:

Jesús mandó a los alumnos dotar de expresividad a un personaje que debía reflejar sentimientos como la nostalgia, el abatimiento, la euforia o la melancolía. Era difícil diferenciar entre algunas emociones…
Además de llevar a cabo los trabajos propuestos por los profesores, ha habido tiempo para experimentar en el aula…
incluso con sus paredes:
Y, por último, hemos puesto en marcha un nuevo proyecto entre los dos grupos del Máster: la co-creación de un álbum infantil ilustrado digital. De momento, sabemos que tratará sobre los miedos…

¡Seguimos!

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Cuando los personajes se ponen de pie sobre las páginas: la experiencia 3D

Mucho tiempo antes de que la combinación alfanumérica “3D” llegara con fuerza al sector audiovisual durante su etapa puramente digital, existieron otros intentos de incorporar una nueva dimensión sensorial a la experiencia estética contemplativa. Pero, exactamente, ¿por qué? ¿De dónde nació el interés por la experiencia tridimensional?
proyecto de Su Blackwell, extraído de la web Oh, cosas!
Las capacidades perceptivas del espectador se desafiaron seriamente durante la última etapa del siglo XIX: las ilusiones ópticas fascinaban a niños y pequeños, que acudían a teatros y escenarios a dejarse llevar por un mundo de sombras, de efectos que acercaban la sensación de realidad a historias dominadas por la fantasía. 
El movimiento y la tridimensionalidad eran recursos que convertían lo imaginable en algo más verosímil facilitando la inmersión de los espectadores en otros mundos. A través del teatro de sombras, de dioramas y otros juguetes se construían historias en las el efectismo técnico cobraba un gran valor. 

Diaromas extraídos de la web B5+10

Pero no sólo la semejanza a la realidad otorga ese manifiesto interés de los autores por el 3D: en el caso del libro, de aquellos objetos que narran historias bidimensionales fuera de una pantalla, la tercera dimensión incopora un nuevo sentido en la experiencia artística, el tacto.
 
Tirar de la lengueta, levantar la solapa, despertar a los personajes que descansan sobre las páginas o jugar con las transparencias son recursos que atrapan al lector y que transforman la experiencia lectora trasportándola en numerosas ocasiones al terreno del juego. Es el caso de algunos de los libros de Lauren Child, como éste, Who’s afraid of the big bad book?

O este álbum pop up de Jie Qi que incluye luces y sonido. En el vídeo podéis ver las páginas sueltas:


Seguiremos investigando sobre las posibilidades del 3D en el taller a principios de marzo con Xavier Salomó centrado en la creación de libros objeto. Si os interesa y queréis más información, podéis pinchar aquí
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El mar y otras cosas de las que también me acuerdo: un libro, inevitablemente, azul

Hoy tenemos el placer de contar en el blog con la historia en primera persona de la autora de álbumes infantiles ilustrados Mónica Gutiérrez Serna, que nos cuenta su experiencia durante el proceso de creación del álbum El mar y otras cosas de las que también me acuerdo

¡Muchas gracias, Mónica, por tu generosidad! ¡Y mucha suerte!

Llevaba tiempo dándole vueltas a la posibilidad de hacer un libro sobre la capacidad de recordar nuestra niñez. Conservamos nuestra infancia dormida en algún lugar de la memoria y solo hace falta un estímulo, como un olor o un paisaje conocido, para que se despierte y nos haga vivir de nuevo, con la misma intensidad, un sinfín de emociones que ni siquiera éramos conscientes de que recordábamos.

Solo con la idea desdibujada en la cabeza se lo comenté a José Díaz, editor de Thule.
Hazlo, ya lo tienes me dijo, escríbelo y mándamelo. Thule es una editorial que mima la edición de sus libros. Es muy gratificante contar con un editor que apoya y permite caprichos que acaban convirtiéndose, muchas veces, en parte fundamental de la identidad del libro. En El mar y otras cosas de las que también me acuerdohay unos cuantos, uno muy especial para mí fue incluir en el libro los dibujos originales de mi abuelo, extraídos de las cartas que conservo de él.  
Empecé a escribir el texto eligiendo como personaje principal a mi abuelo ya que él representaba esa figura frecuente, un hermano mayor, un profesor o un amigo, de quien has aprendido cosas que te han acompañado a lo largo de tu vida. Cuando me preguntan qué porcentaje de veracidad hay en el texto, la respuesta es clara: yo no sé inventar. Así que para desarrollar la idea utilicé mis propios recuerdos pero buscando siempre una complicidad con el lector con la intención de que no se quedara en una sucesión de anécdotas personales que no trascendieran mi propio interés. Lo increíble es que, a pesar de que la historia está ligada a una ciudad en la que te tropiezas con el mar al doblar cualquier calle, muchas personas que han crecido en ciudades sin mar me han hecho saber que se han sentido identificadas porque han vivido una infancia similar creciendo y aprendiendo “de la mano” de su propio “don Jaime”.
 
 
La elección de la ilustración, en este libro, no fue fácil. Las implicaciones personales no ayudaron. Cada texto sugiere una forma de ilustrar y creo que hay que dejarse llevar sin pensar demasiado en a quién va dirigido. Debería haber corazón, sinceridad y tripas detrás de cada compromiso y si, en un momento dado, sientes que tienes que sacrificar parte del lo que ya has hecho por el bien del conjunto, creo que hay que ser valiente y no mirar hacia atrás. No creo en el concepto de genio si no en el trabajo, la autocrítica y, por supuesto, en los pequeños hallazgos que te hacen feliz momentáneamente. El ego, el miedo al error del tipo que sea o una actitud autocomplaciente te limitan a la hora de evolucionar. Por otro lado, demasiada autocrítica también puede paralizarte en un momento dado y al final es, como siempre, la medida la que pone orden. Este libro tuvo varias líneas plásticas. A pesar de vivir en Madrid, desde hace años, Santander está muy presente en mi vida. Así que, supongo, que la nostalgia del mar se manifestó de forma inconsciente en este trabajo que empezó a medio camino entre la pintura y la fotografía para, poco a poco, ir desapareciendo esta última y terminar en una propuesta fundamentalmente pictórica y muy azul.


 

 
A veces me preguntan si es un libro para niños y no sé qué decir. No me gustan las etiquetas, la manía de catalogar y clasificar todo. Me da pena encontrarme ante posturas excluyentes cuando se habla de ilustración y más aún en el entorno de la literatura infantil y juvenil. Yo creo en la diversidad y en la eliminación de las fronteras entre las distintas disciplinas artísticas. Es una lástima ver el escaso interés que existe por el arte contemporáneo en nuestra sociedad y me encantaría que se aprovechara la capacidad que tienen los libros para educar e intentar cambiar esta situación a partir de la infancia, más aún cuando los niños, desde la intuición, comprenden la mayoría de las propuestas plásticas mejor que muchos adultos. Mi sueño sería contribuir un con mi trabajo un poco a esa transformación pero, como le oí en una ocasión a una amiga,
desgraciadamente, no sé si estaré a la altura de mis propias expectativas.

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Los ilustradores salen de los libros: cinco años de El ilustradero

Cuando en 2007 la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de la ciudad de México ofreció un stand a este incipiente grupo de ilustradores, pocos imaginaron las sorpresas, felicidades y logros que cinco años después El Ilustradero seguiría cosechando.
En esa primera convocatoria se reunieron cerca de 40 ilustradores, que al siguiente año se convirtieron en 70 y que hoy suman casi 200 a nivel iberoamericano. 


Organizados por un comité que radica en México, el Ilustradero es hoy un gestor cultural que tiene presencia en ferias del libro y produce proyectos colectivos, exposiciones y que sobre todo se enfoca en la difusión y profesionalización del trabajo de los ilustradores.
Además de sus publicaciones y exposiciones, lúdicas y entrañables (Destinario, Enfrascados o Las leyendas de Xico), trabajan con afán para generar redes iberoamericanas de ilustradores con iniciativas como el Catálogo Iberoamericano de Ilustración, junto con la Fundación SM y la FIL de Guadalajara
Podéis conocerlos con más detalle a través de su perfil de Facebook, de Twitter, en su web o en el blog
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El viaje iniciático de tres animales de granja

Amiga Gallina es la historia de un perro, un cerdo y una gallina que, aburridos de estar siempre en el corral, deciden salir en busca de aventuras. En realidad la gallina no quiere partir: está aterrada. Sin embargo acompaña a sus amigos, porque son inseparables. Juntos conocen nuevos paisajes, van al prado de las vacas y por primera vez cruzan un río. El cerdo y el perro están fascinados por este nuevo mundo que pisan, pero el miedo invade a la gallina a cada paso. Este temor provoca en el animal un efecto inmediato: la puesta de un huevo. 



Amiga Gallina es una historia amable, transparente y divertida sobre la amistad forjada en una estructura clásica que se pone en marcha cuando da comienzo el viaje iniciático de estos tres animales domésticos. El texto de Juan Arjona destaca por una cómica reiteración, tanto en la estructura de los párrafos como en los contenidos: da igual lo maravilloso que resulta el camino repleto de vegetación que no habían visto jamás o lo divertido que es bajar las montañas a toda velocidad; la gallina está aterrada en el nuevo entorno y no para de poner huevos. 

Este planteamiento clásico y el texto acumulativo se relacionan con la ilustración de Carla Besora, que presenta unos presupuestos bien distintos. Durante el paseo del cerdo, el perro y la gallina vemos criaturas fantásticas, formas caprichosas en las plantas y animales enormes que habitan en el río, con piernas – que no patas – y colas que parecen de sirena. Vemos un mundo configurado a medio camino por lo perceptible y lo imaginado. Es la primera interpretación de algo que no hemos visto nunca, donde la creación de sentido obecede al ojo, a la memoria y, en otros casos como el de las vacas en bicicleta, a la imaginación. 


Podéis echar un vistazo a algunas páginas del álbum más abajo o en la página del libro en A buen paso, su editorial. 

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Peces en las fachadas: El jardín sumergido de Alberto Gamón

En ocasiones la ilustración sale del papel para situarse en soportes de lo más variopinto, y es un auténtico placer cuando llega a sitios observados y compartidos por cientos de ojos, como un edificio de una calle cualquiera, por ejemplo, del barrio de San Pablo en Zaragoza, más conocido como “El Gancho”.
Os presentamos el proyecto que Alberto Gamón realizó para lo que fue la séptima edición de  la “Carrera del Gancho”, un evento basado en la intervención artística con el objetivo de fomentar la participación, la dinamización y la convivencia en este barrio multicultural de la capital maña. 
El espacio dedicado al evento se dividió en “jardínes”, rincones especializados en libros, comida, cuentos o el circo, entre otros. Alberto Gamón participó en la creación de un “jardín sumergido” y trasladó a buzos, sirenas, barcos y un sínfin de peces y burbujas a las paredes desconchadas de un solar con bloques de pisos. 

La intervención consistía en la proyección en bucle de una animación con motivos acuáticos sobre las fachadas de los edificios del solar. Para realizar la animación, tal y como explica Alberto en su blog, se partió de un estudio fotográfico del espacio a intervenir. 

Aquí podéis ver el resultado del proyecto con música incluida: 
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Despegando poemas del papel: Palabras de espuma

Atraer a los más pequeños hacia los versos, introducir la poesía, hacer comprender que las palabras están vivas y que tan sólo es necesario mover las letras, pronunciar y entonar para disfrutar con ellas; éstos son los planteamientos del álbum Palabras de espuma, la publicación de Edimáter a la que dedicamos este viernes helador unas líneas.
Llueven gotas de colores,
al derecho y al revés,
y el paraguas se convierte 
en una seta con pies. 


María Domínguez es la autora de los textos. De ilustrar los contenidos se ha encargado Beatriz Ujados a través de tonos blancos, grises y negros con una gama de matices propia del carboncillo, pero impregnados de una trama, de una textura con ondulaciones que dota de un curioso efecto subacuático a los protagonistas de los escritos. 


Palabras de espuma tiene la manifiesta vocación de animar a los infantes a leer mediante la propuesta de una serie de actividades para llevar a cabo tras la lectura del libro. Algunas de estas actividades, la mayoría pensadas para realizarse con distintos grupos en sesiones escolares, proponen un cambio de rol y sitúan al niño en el papel del creador, no del lector, de nuevos versos que tendrá que consensuar con otros escritores improvisados, sus compañeros. También se revisan juegos clásicos, como aquel en el que cada autor aporta una frase a un poema grupal, pero únicamente sabiendo el verso anterior al suyo, no todo el contenido. La lectura de este tipo de textos es un éxito asegurado, al menos para aquellos que disfrutamos del absurdo premeditado.
Son una serie de propuestas que invitan a pensar en la polivalencia de las palabras, que las despega del papel para llevarlas al terreno del juego, a otra dimensión, otra ficción en el que la sonoridad, la evocación y la emoción ganan terreno al contenido.  

Podéis consultar algunas páginas más del álbum aquí

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Creadores de álbum ilustrado: primer mes de trabajo

Ya terminó enero, el mes en el que ha dado comienzo la primera edición del Máster en Álbum infantil ilustrado. Han sido días de presentaciones, de empezar a conocernos, de llevar a cabo ese proceso cada vez más habitual que es poner cara a alguien con el que llevas meses escribiéndote por email. 


Algunos profesores, como Violeta Lópiz, mandaron a los alumnos del Full Time ponerse cara a ellos mismos. Fue una sesión dedicada al autorretrato en el que disfrutamos del esfuerzo y la emoción con que trabajaron los alumnos.

Otros profesores como Javier Sáez Castán nos contaron cómo ejercen su oficio y nos propusieron caminos para crear ficciones, para cruzar la barrera de la realidad…


Además de conocer a los grupos y a parte del claustro, también ha habido otro tipo de presentaciones. Gracias al equipo de Coordinación hemos conocido los diferentes espacios que conforman Matadero Madrid.

Envueltos en bufandas paseamos entre la vegetación de las naves dedicadas a la música que patrocina Red Bull.



Ante un rayo de sol nos explicaron cómo funciona El Ranchito…

Luego miramos atónitos las luces que iluminan los espacios dedicados al séptimo arte, la Cineteca y el Archivo de Documenta Madrid, el festival de cine documental de la capital:

Son muchos y diversos los motivos que hicieron poner en marcha este programa e ingredientes de toda índole lo conforman. Durante estas semanas hemos descubierto con alegría que hay un ingrediente común en los diferentes ámbitos del Máster: el entusiasmo. ¡Gracias, muchas gracias a todos! ¡Seguimos!
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