Ilustrando poesía: Walt Whitman, Loren Long y la creación de espacios en "El astrónomo".

Cuando escuché al sabio astrónomo;
cuando las pruebas, las figuras, se alinearon frente a mí;
cuando me mostraron los mapas celestes y las tablas para sumar, dividir y medir, 
cuando, sentado, escuché al astrónomo hablar con gran éxito en el salón de conferencias, 
de repente, sin motivo, me sentí cansado y enfermo;
hasta que me levanté y deslicé hacia la salida, para caminar solo,
en el místico aire húmedo de la noche, 
y de cuando en cuando,
mirar en silencio perfecto a las estrellas.
Estos versos pertenecen a El astrónomo, el título de un poema del estadounidense Walt Whitman que en 2004 salió a la luz para posicionarse en nuestras estanterías como una obra de referencia ilustrada por Loren Long. Vamos a adentrarnos brevemente en esta invitación al sueño, a nuestros sueños; a una magnífica unión entre poesía e ilustración, un subgénero que encierra ciertas complicaciones…

…totalmente salvables para dos nombres memorables: se describe a Walt Whitman como uno de los más innovadores e influyentes poetas americanos; como un autor marcado por una educación que se labró él mismo, cuando lo habitual para los escritores de su época era estudiar y desarrollar su carrera en colegios privados. Por su parte, Loren Long también es norteamericano y su trayectoria también es excepcional. Su carrera empezó con contundencia: su primer álbum, I dream of trains, de Angela Johnson (2003), ganó el Premio Cometa de Oro para Ilustradores de la Society of Children’s Book Writers and Illustrators.  Además, Long ha sido dos veces premiado por la Society of Illustrators y es uno de los ilustradores más solicitados de prensa, con trabajos publicados en Forbes, The Wall Street Journal o Atlantic Monthly. 

Long escoge este poema, un alegato al poder de la imaginación, y se inspira en sus hijos para crear esta propuesta visual. La fuerte personalidad del estilo de Long determina el libro: las imágenes lo identifican con una cuidada composición al óleo que combina las pinceladas difusas con contornos muy definidos. 

 

 Cuando escuché al sabio astrónomo…

Además de destacar la técnica, nos interesa analizar el papel del espacio, de los escenarios, que ordenan la acción y acompañan y refuerzan el mensaje correspondiente a las sensaciones que experimenta el personaje protagonista, eje central del argumento. 

Al principio del álbum observamos los detalles de la habitación del infante, una visión que nos ayuda a comprender la fuerte vinculación que éste siente por la astronomía. Es el momento en el que entendemos que el fundamento de la historia es la pasión, la vida interior; es cuando cambiamos de registro y nos entregamos a unas sensaciones que, pasando las páginas, se alejarán más y más de la razón.

El autor nos muestra el mundo estructurado bajo unas pautas formales en las páginas dedicadas a la conferencia del célebre astrónomo: es el mundo de los adultos, el disfrute del acto social, la experiencia centrada en la admiración y formación profesional, en fundamentos lógicos. Whitman y Loren nos llaman la atención: todo eso está muy bien, pero, ¿no nos olvidamos de algo? 

Además de comportarnos como seres sociales, de respetar unas normas que nos permiten vivir en sociedad según una determinada ideología, ¿qué fue de aquello de vivir en el mundo según los preceptos individuales? ¿Está reñida la relación personal que queramos establecer con la aceptación de aquella impuesta por la sociedad (en caso de que la aceptemos)? En este caso, es la ilusión supuestamente infantil la que nos conecta con el mundo, y no las formalidades de los adultos, que a veces desgastan los sueños.


El ilustrador emplea amplios encuadres para enmarcar al niño en ese mundo formal de largas escalinatas y majestuosos edificios concebidos para mentes brillantes. En contra de sus expectativas, el pequeño no encuentra satisfacción en el museo. Sale afuera, corre y finalmente conecta su pasión con la tierra que está pisando, pero en otro espacio no debería resultar inesperado: es el exterior, la simple naturaleza. Resulta que para disfrutar de la astronomía sólo hacían falta dos cosas: los astros y él mismo. Long nos acerca en este instante al personaje, ávido de emociones: vemos cómo sus ojos brillan en la noche estrellada. 

“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación envuelve al mundo”
Albert Einstein.
(Cita incluida en el libro, última página)

One Response to “Ilustrando poesía: Walt Whitman, Loren Long y la creación de espacios en "El astrónomo".”

  1. Nohemí

    Me encanta este libro, pero todavía sigue en mi lista! Espero que no lo hayan descatalogado ya, me daría una rabia!!!

    Responder

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