El Salvador nos cuenta

El paso de “Dibújame un cuento” por cada país es siempre, para los que la acompañamos solo en su nacimiento, una experiencia corta pero muy intensa. En menos de una semana acabamos formando una familia con la gente que nos recibe, y hasta podríamos decir que la exposición (una vez montada) es como nuestro bebé. Pero “Dibújame un cuento” se va haciendo mayor y cada vez tienen más experiencias a sus espaldas, una por cada uno de los países y todas muy diversas, que enriquecen la muestra, a los que la organizan y a quienes la visitan.

Hace una semana nos subimos a un avión con la ilusión de llevar historias queridas a lugares lejanos, y nos quedamos contentos cuando por fin dejamos las puertas abiertas.

Pero es muy posible que hayamos recibido más de las que dimos. Habrá que esperar un tiempo para digerirlo y hacer el recuento.

Han sido pocos días de estancia, los imprescindibles para contaros el montaje y la inauguración de “Dibújame un cuento” en el Museo Santa Tecla, donde estamos seguros de que se queda en buenas manos con nuestros amigos del MUTE.

Pero estos seis días han bastado para percibir algunos de los contrastes que tanto nos fascinan a los de fuera y que tan desapercibidos pasan a los de dentro.  Como los contrastes de sol – lluvia, dulce – salado, color – gris, dibujo – poesía, naturaleza – ciudad…

Mientras esperamos a que nos cuente impresiones a su vuelta, ahí va una pequeña muestra del país donde “Dibújame un cuento” está viviendo una más de sus historias.

Un jardín en el Edén del Centro Cultural de España en San Salvador.
 
¿Dónde está la roja?
Poema visual en uno de los muros del Museo de Santa Tecla  
Empezar el día con dulce o salado

La ciudad, sus habitantes y su naturaleza

Contrastes de color en el centro de Santa Tecla

Una colonia jardín

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