Archive for ‘septiembre, 2011’

Roselino López, el pintacuentos del noticiero de septiembre

Nuestro noticiero de septiembre ha tenido un invitado muy especial: Roselino López, un ilustrador con formación y empleo de diseñador gráfico que además se encarga de fomentar la lectura entre niños y jóvenes a través de sus sesiones de pintacuentos. Como explica en su web un pintacuentos es un cuentacuentos, pero ilustrado. Es alguien que cuenta historias a la vez que las ilustra, iniciando así a los niños en el mundo de la ilustración y contagiando la pasión por la palabra ilustrada. 
A través de esta experiencia, Roselino nos cuenta: he vivido en directo cómo los niños disfrutan de una buena historia. Eso me hizo pensar en los que se dedican a contar cuentos a niños que se ven obligados a permanecer en hospitales por alguna enfermedad, o a niños que sufren por diversos motivos, y en los que la labor del cuentacuentos puede despertar una sonrisa y hacerles evadirse de su realidad, viviendo una nueva en la voz del narrador.


Roselino nos ha presentado Hospital Imaginario, una ONG de Logroño que se ha dado cuenta de esta necesidad. Cada lunes y miércoles se reúnen en el Hospital de San Pedro donde ayudan a los niños a traspasar con su imaginación las paredes de sus habitaciones y a ir más allá de su enfermedad. 
Nos ha gustado mucho la idea de hacer sesiones de pintacuentos: otra actividad que podemos añadir al listado de “cómo ganarme la vida siendo ilustrador” 🙂 Para haceros una idea de lo que hace Roselino, pinchad en este enlace al PDF informativo que hay colgado en su web y podréis ver fotografías y una descripción más detallada de la actividad. 

¡Gracias por tu colaboración, Roselino!
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La gestión de las ideas: “Conducir es fácil”, de Fernando Pérez Hernando

¡Qué mejor que un jueves para seguir investigando el proceso de creación de un álbum ilustrado! ;)

Hoy buceamos hasta la etapa -1 del álbum ilustrado. Pongámonos en situación: estamos en ese momento en el que, de repente, una idea nos sorprende en medio de nuestra rutina. Animales disfrazados, nuevos planetas, una técnica con la que experimentar, un sentimiento que transmitir: estamos emocionados. Entonces es cuando llega la razón para bajarnos los humos: esa idea, ¿nos convence lo suficiente como para dedicarle cierta atención o es otra de nuestras locuras? Es el momento de la selección, de esa etapa que podríamos titular como gestión de las ideas, un sintagma que para muchos podría ser sinónimo de domar el viento o sentar a un niño a ver una película de Garci: a priori parece algo casi antinatural. 

No es fácil identificar qué ideas son placeres que satisfacen una necesidad de imaginar y cuáles se pueden exportar al mundo. ¿Qué atributos han de tener aquellas que son idóneas  para ser comunicadas? Normalmente durante el proceso de gestión de nuestras ideas tenemos tiempo para evaluarlas. Siempre y cuando el proceso sea de estos en los que rumiamos nuestras ocurrencias una y otra vez, pero, ¿qué pasa cuando lo que tenemos es una idea feliz? Unos tienden a menospreciar estas revelaciones creativas, otros adoran con vanidad su capacidad. Creemos que es justo darles una oportunidad, ¿o vamos a desdeñarla simplemente por su celeridad? 

Fernando Pérez Hernando, al que muchos recordaréis por su espectacular entrada con pico y escalera en las mesas de editores de Ilustratour 2011, nos ha contado cómo fue el origen de su próximo álbum, cuál fue la trayectoria de su idea feliz:

El álbum Conducir es fácil surgió la tarde del miércoles durante el curso de Martin Salisbury. Una compañera me llamó para enseñarme su bocetos. Me acerqué a ella y no paraba de girar papeles, dándoles la vuelta una y otra vez mientras me hablaba; tras dos minutos, noté que le había perdido la atención y que en lugar de oírla hablar la estaba viendo conducir un coche con un volante de papel. En ese instante me di cuenta: ¡ahí había una buena idea!

Volví a mi sitio en la mesa, pidiéndole mil veces perdón a mi compañera y le prometí que volvería en cinco minutos para hacerle caso de verdad, diciéndole que se me acababa de ocurrir una idea que tenía que apuntar. Ahora, además de pedirle perdón, aprovecho para darle las gracias. Gracias María, y también gracias a Karishma por ayudarme con el inglés.

Me senté y apunté en mi libreta cuadriculada el título Conducir es fácil y las cinco o seis primeras dobles páginas, que tenía claras que había que incluir en este libro. 




Luego, para provocar las siguientes ideas que llenarían las siguientes páginas cogí una lapicera y la libretilla y me fui a pasear con ella por los pasillos del Museo, agarrando la libreta a modo volante, y jugando con ella al tomar las curvas de los pasillos. Incluso llegué conduciendo mi volante-libreta hasta la plaza de la universidad y vuelta, mientras la gente por la calle me miraba cuando decía en alto gira a la izquierda si lo consideras necesario… Estos apuntes se los enseñé a Martin y le dije que para el día siguiente tendría una maqueta montada.




Ya le había enseñado otros dos proyectos, que me había dicho que eran redondos, y cuando vio Conducir es fácil me preguntó que de cuándo era esa idea, le contesté que la había tenido ahora mismo, y su respuesta fue literalmente: No sé que desayunas, pero quiero tomar la misma droga que tú. Esas palabras me dieron aún más confianza en mi proyecto…

Dios mío, si Martin dice eso… – pensé.

Y con la fuerza que me dio, y mi maqueta bajo el brazo, me presenté el domingo a Arianna de la editorial A Buen Paso (esta vez fuera de horario, y ya sin escalera ni pico). Quedé encantado por el tiempo que me dedicó. En ese momento, hice fotos de mi maqueta y se la entregué a Arianna.

Al día siguiente, empecé mis vacaciones con mujer e hijos de la manera más bonita que se pueden empezar, con la llamada de Arianna : Buenos días Fernando, sólo es para decirte que he dormido y sigo pensando que vamos a editar ese álbum.


A fecha de hoy, el álbum está previsto que llegue a las librerías en enero, y las ideas se han ido perfilando y mejorando, gracias en gran medida a la buena comunicación que mantenemos Arianna y yo, y a la ilusión que ella vuelca en los proyectos en los que se involucra.

Intentamos conseguir mediante el uso de la tipografía, la inteligencia del lector y una buena dosis de humor un correcto manual para aprender a conducir. Tanto para niños, como para no tan niños.



Me decía Fernando:
No puedo dejarte hacer un post sobre este album sin dar las gracias a Arianna, que creyó en él cuando era solamente una idea, y lo alimentó de fe y energía para que creciera fuerte.


Por último, comentarte que el año pasado me apunté únicamente a las charlas del fin de semana, y a las entrevistas con los editores llevé un pequeño book en el que ponía en la primera página: No soy ilustrador…, y en la segunda Pero me gustaría serlo!. Al final del book había una pequeña encuesta con 10 preguntas tan absurdas para los editores como: ¿Mi book te ha gustado más que el ArtBook de Rebeca Dautremer? –Si. –No. –Tal vez.

La experiencia me gustó tanto que me prometí volver a curso y charlas para el año siguiente (2011), y este año llevé junto a mis tres propuestas de álbum, mi escalera y mi pico de cartón pluma, una tarjeta que decía: Fernando Pérez Hernando, ¿Ilustrador?. Ya que yo mismo tengo mis dudas.

Ahora lo que no sé, es lo que pondré en mi tarjeta para el año que viene…


Muchas gracias, Fernando, por compartir tus intimidades creativas con nosotros. ¡Mucha suerte con el álbum!


La gestión de las ideas: "Conducir es fácil", de Fernando Pérez Hernando

¡Qué mejor que un jueves para seguir investigando el proceso de creación de un álbum ilustrado! 😉

Hoy buceamos hasta la etapa -1 del álbum ilustrado. Pongámonos en situación: estamos en ese momento en el que, de repente, una idea nos sorprende en medio de nuestra rutina. Animales disfrazados, nuevos planetas, una técnica con la que experimentar, un sentimiento que transmitir: estamos emocionados. Entonces es cuando llega la razón para bajarnos los humos: esa idea, ¿nos convence lo suficiente como para dedicarle cierta atención o es otra de nuestras locuras? Es el momento de la selección, de esa etapa que podríamos titular como gestión de las ideas, un sintagma que para muchos podría ser sinónimo de domar el viento o sentar a un niño a ver una película de Garci: a priori parece algo casi antinatural. 

No es fácil identificar qué ideas son placeres que satisfacen una necesidad de imaginar y cuáles se pueden exportar al mundo. ¿Qué atributos han de tener aquellas que son idóneas  para ser comunicadas? Normalmente durante el proceso de gestión de nuestras ideas tenemos tiempo para evaluarlas. Siempre y cuando el proceso sea de estos en los que rumiamos nuestras ocurrencias una y otra vez, pero, ¿qué pasa cuando lo que tenemos es una idea feliz? Unos tienden a menospreciar estas revelaciones creativas, otros adoran con vanidad su capacidad. Creemos que es justo darles una oportunidad, ¿o vamos a desdeñarla simplemente por su celeridad? 

Fernando Pérez Hernando, al que muchos recordaréis por su espectacular entrada con pico y escalera en las mesas de editores de Ilustratour 2011, nos ha contado cómo fue el origen de su próximo álbum, cuál fue la trayectoria de su idea feliz:

El álbum Conducir es fácil surgió la tarde del miércoles durante el curso de Martin Salisbury. Una compañera me llamó para enseñarme su bocetos. Me acerqué a ella y no paraba de girar papeles, dándoles la vuelta una y otra vez mientras me hablaba; tras dos minutos, noté que le había perdido la atención y que en lugar de oírla hablar la estaba viendo conducir un coche con un volante de papel. En ese instante me di cuenta: ¡ahí había una buena idea!

Volví a mi sitio en la mesa, pidiéndole mil veces perdón a mi compañera y le prometí que volvería en cinco minutos para hacerle caso de verdad, diciéndole que se me acababa de ocurrir una idea que tenía que apuntar. Ahora, además de pedirle perdón, aprovecho para darle las gracias. Gracias María, y también gracias a Karishma por ayudarme con el inglés.

Me senté y apunté en mi libreta cuadriculada el título Conducir es fácil y las cinco o seis primeras dobles páginas, que tenía claras que había que incluir en este libro. 




Luego, para provocar las siguientes ideas que llenarían las siguientes páginas cogí una lapicera y la libretilla y me fui a pasear con ella por los pasillos del Museo, agarrando la libreta a modo volante, y jugando con ella al tomar las curvas de los pasillos. Incluso llegué conduciendo mi volante-libreta hasta la plaza de la universidad y vuelta, mientras la gente por la calle me miraba cuando decía en alto gira a la izquierda si lo consideras necesario… Estos apuntes se los enseñé a Martin y le dije que para el día siguiente tendría una maqueta montada.




Ya le había enseñado otros dos proyectos, que me había dicho que eran redondos, y cuando vio Conducir es fácil me preguntó que de cuándo era esa idea, le contesté que la había tenido ahora mismo, y su respuesta fue literalmente: No sé que desayunas, pero quiero tomar la misma droga que tú. Esas palabras me dieron aún más confianza en mi proyecto…

Dios mío, si Martin dice eso… – pensé.

Y con la fuerza que me dio, y mi maqueta bajo el brazo, me presenté el domingo a Arianna de la editorial A Buen Paso (esta vez fuera de horario, y ya sin escalera ni pico). Quedé encantado por el tiempo que me dedicó. En ese momento, hice fotos de mi maqueta y se la entregué a Arianna.

Al día siguiente, empecé mis vacaciones con mujer e hijos de la manera más bonita que se pueden empezar, con la llamada de Arianna : Buenos días Fernando, sólo es para decirte que he dormido y sigo pensando que vamos a editar ese álbum.


A fecha de hoy, el álbum está previsto que llegue a las librerías en enero, y las ideas se han ido perfilando y mejorando, gracias en gran medida a la buena comunicación que mantenemos Arianna y yo, y a la ilusión que ella vuelca en los proyectos en los que se involucra.

Intentamos conseguir mediante el uso de la tipografía, la inteligencia del lector y una buena dosis de humor un correcto manual para aprender a conducir. Tanto para niños, como para no tan niños.



Me decía Fernando:
No puedo dejarte hacer un post sobre este album sin dar las gracias a Arianna, que creyó en él cuando era solamente una idea, y lo alimentó de fe y energía para que creciera fuerte.


Por último, comentarte que el año pasado me apunté únicamente a las charlas del fin de semana, y a las entrevistas con los editores llevé un pequeño book en el que ponía en la primera página: No soy ilustrador…, y en la segunda Pero me gustaría serlo!. Al final del book había una pequeña encuesta con 10 preguntas tan absurdas para los editores como: ¿Mi book te ha gustado más que el ArtBook de Rebeca Dautremer? –Si. –No. –Tal vez.

La experiencia me gustó tanto que me prometí volver a curso y charlas para el año siguiente (2011), y este año llevé junto a mis tres propuestas de álbum, mi escalera y mi pico de cartón pluma, una tarjeta que decía: Fernando Pérez Hernando, ¿Ilustrador?. Ya que yo mismo tengo mis dudas.

Ahora lo que no sé, es lo que pondré en mi tarjeta para el año que viene…


Muchas gracias, Fernando, por compartir tus intimidades creativas con nosotros. ¡Mucha suerte con el álbum!


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Ilustrando poesía: Walt Whitman, Loren Long y la creación de espacios en "El astrónomo".

Cuando escuché al sabio astrónomo;
cuando las pruebas, las figuras, se alinearon frente a mí;
cuando me mostraron los mapas celestes y las tablas para sumar, dividir y medir, 
cuando, sentado, escuché al astrónomo hablar con gran éxito en el salón de conferencias, 
de repente, sin motivo, me sentí cansado y enfermo;
hasta que me levanté y deslicé hacia la salida, para caminar solo,
en el místico aire húmedo de la noche, 
y de cuando en cuando,
mirar en silencio perfecto a las estrellas.
Estos versos pertenecen a El astrónomo, el título de un poema del estadounidense Walt Whitman que en 2004 salió a la luz para posicionarse en nuestras estanterías como una obra de referencia ilustrada por Loren Long. Vamos a adentrarnos brevemente en esta invitación al sueño, a nuestros sueños; a una magnífica unión entre poesía e ilustración, un subgénero que encierra ciertas complicaciones…

…totalmente salvables para dos nombres memorables: se describe a Walt Whitman como uno de los más innovadores e influyentes poetas americanos; como un autor marcado por una educación que se labró él mismo, cuando lo habitual para los escritores de su época era estudiar y desarrollar su carrera en colegios privados. Por su parte, Loren Long también es norteamericano y su trayectoria también es excepcional. Su carrera empezó con contundencia: su primer álbum, I dream of trains, de Angela Johnson (2003), ganó el Premio Cometa de Oro para Ilustradores de la Society of Children’s Book Writers and Illustrators.  Además, Long ha sido dos veces premiado por la Society of Illustrators y es uno de los ilustradores más solicitados de prensa, con trabajos publicados en Forbes, The Wall Street Journal o Atlantic Monthly. 

Long escoge este poema, un alegato al poder de la imaginación, y se inspira en sus hijos para crear esta propuesta visual. La fuerte personalidad del estilo de Long determina el libro: las imágenes lo identifican con una cuidada composición al óleo que combina las pinceladas difusas con contornos muy definidos. 

 

 Cuando escuché al sabio astrónomo…

Además de destacar la técnica, nos interesa analizar el papel del espacio, de los escenarios, que ordenan la acción y acompañan y refuerzan el mensaje correspondiente a las sensaciones que experimenta el personaje protagonista, eje central del argumento. 

Al principio del álbum observamos los detalles de la habitación del infante, una visión que nos ayuda a comprender la fuerte vinculación que éste siente por la astronomía. Es el momento en el que entendemos que el fundamento de la historia es la pasión, la vida interior; es cuando cambiamos de registro y nos entregamos a unas sensaciones que, pasando las páginas, se alejarán más y más de la razón.

El autor nos muestra el mundo estructurado bajo unas pautas formales en las páginas dedicadas a la conferencia del célebre astrónomo: es el mundo de los adultos, el disfrute del acto social, la experiencia centrada en la admiración y formación profesional, en fundamentos lógicos. Whitman y Loren nos llaman la atención: todo eso está muy bien, pero, ¿no nos olvidamos de algo? 

Además de comportarnos como seres sociales, de respetar unas normas que nos permiten vivir en sociedad según una determinada ideología, ¿qué fue de aquello de vivir en el mundo según los preceptos individuales? ¿Está reñida la relación personal que queramos establecer con la aceptación de aquella impuesta por la sociedad (en caso de que la aceptemos)? En este caso, es la ilusión supuestamente infantil la que nos conecta con el mundo, y no las formalidades de los adultos, que a veces desgastan los sueños.


El ilustrador emplea amplios encuadres para enmarcar al niño en ese mundo formal de largas escalinatas y majestuosos edificios concebidos para mentes brillantes. En contra de sus expectativas, el pequeño no encuentra satisfacción en el museo. Sale afuera, corre y finalmente conecta su pasión con la tierra que está pisando, pero en otro espacio no debería resultar inesperado: es el exterior, la simple naturaleza. Resulta que para disfrutar de la astronomía sólo hacían falta dos cosas: los astros y él mismo. Long nos acerca en este instante al personaje, ávido de emociones: vemos cómo sus ojos brillan en la noche estrellada. 

“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación envuelve al mundo”
Albert Einstein.
(Cita incluida en el libro, última página)

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Si los cuentos tomaran las prisiones…


Si los cuentos tomaran las prisiones
¡ocurrirían cosas como las que se cuentan en sus imágenes! 

Cuando uno cruza la 7ª Avenida Sur de Santa Tecla, pasa el bullicio de coches, de gente, de mercados… y entra en el Museo Municipal Tecleño, MUTE, la sensación es la de entrar en un oasis, un espacio que respira con calma, donde se puede observar todo excepto el reloj, pero también un espacio con mucha vida: siempre hay gente, siempre hay actividades, siempre hay inauguraciones… ¡siempre pasan cosas!. 
Y sin embargo uno se da cuenta enseguida (el techo, las paredes, las puertas) de que hace años este lugar tuvo un destino contrario al actual: fue una prisión donde se prohibía la libertad. Hoy se hace justamente lo contrario. Claro ejemplo del poder transformador del arte, la cultura y el conocimiento.
Hoy el MUTE también nos ha alegrado a nosotros, desde la distancia. Nos han llegado estas fotografías de las actividades con grupos escolares que visitan (viven) la exposición “Dibújame un Cuento“. 


Son tan sugerentes que describirlas sería sólo poner adornos. Y las cosas bonitas no se adornan.

Los cuentos han tomado las prisiones…
¡y han pasado cosas como estas!



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Éste será mi próximo álbum

¡Ay! Si hubiera una fórmula infalible para detectar cuál de las mil ideas que pasan por nuestra mente o de los cientos de garabatos que hacemos es el bueno… que nos ayudara a comprender cuál es la clave, a detectar cuando estamos ante el origen de un proyecto que, entre tantos, tendrá una evolución y un fin, un resultado más allá de la experimentación… 

¿Con cuál de nuestras obras nos quedamos? ¿cuál es el momento en el que nos sentimos convencidos para subir al siguiente escalón? “Yo con este personaje tengo que hacer algo”, “esta historia tiene algo, tiene futuro”. Es curioso observar y reconocer en nosotros mismos el objeto motivador de nuestras decisiones. 


Le damos la bienvenida a esta nueva etapa del blog con el proyecto de una amiga ilustradora que acogemos con especial cariño: su origen nos pilla de cerca. 
Mar Cerdá es la autora del álbum Too late, editado por Proteus en junio de este año. Too late narra exclusivamente con imágenes una breve historia entre dos peces que viven en una pecera. Uno de ellos (el grande, por si tenéis curiosidad), quiere conversar con su único compañero: le persigue, le canta, le habla… pero el pez pequeño le ignora sistemáticamente. Explicar un sentimiento con palabras es algo que prefiero delegar en aquellos que dominan la poesía, por lo que la explicación del contenido llega hasta aquí. Proteus incluye el ejemplar en su línea de filosofía y ética: la delicadeza y sencillez en los dibujos y el apacible ritmo narrativo nos zambullen en esa pecera, en la que nos sobrecogemos ante la idea de pensar que ya es demasiado tarde.



Mar aborda la compleja didáctica de los sentimientos de una forma directa: el mensaje no subyace al hilo narrativo principal, es el propio argumento del álbum. No vas a poder leerlo y resistirte a sentir, a empatizar, a pensar. Resulta fascinante pensar que la simplicidad de los peces y su relación pueda provocarnos e introducirnos en un terreno tan íntimo. 



Podéis ver algunas páginas aquí:




Mar nos explica  que este proyecto nació en Ilustratour hace dos veranos. En el taller con Jutta Bauer los alumnos tuvieron que escribir e ilustrar una historia propia. 

“Coincidía que una semana antes se me había muerto un pez así que la historia que me salió fue sobre peces. La escribí del tirón, al tercer día de curso, pensando en esa muerte del pez y en su ahora solitario compañero: si se acordaría de él, si tenían tres segundos de memora como dicen, etc. Y sin pensar en qué estaba contando dibujé toda la historia de principio a fin, como si me la estuvieran contando desde algún lugar recóndito de mi cabeza. Una vez terminada y al releerla fue cuando me di cuenta de que no sólo estaba hablando de peces, que no era una historieta sin más.”


Mar terminó los dibujos para  la exposición de los trabajos de los talleres y, una vez en casa, habiendo hecho y deshecho alguna que otra vez los originales, buscó la editorial. Nos explica que, aunque sus ilustraciones suelen ser más detallistas, la influencia de Jutta se refleja en el estilo del libro, y que de lo aprendido anteriormente en un taller que preparamos con Arianna Squilloni, surgió la elección de que sea un libro sin palabras. 


Hasta aquí algunas pistas sobre el camino andado por Mar para la publicación de Too lateJugar con las variables, argumentar las decisiones, mirar, observar, interiorizar… O, simplemente, tener una revelación, dejarnos llevar. ¿Son, efectivamente, los orígenes de un libro inescrutables?

Éste será mi próximo álbum

¡Ay! Si hubiera una fórmula infalible para detectar cuál de las mil ideas que pasan por nuestra mente o de los cientos de garabatos que hacemos es el bueno… que nos ayudara a comprender cuál es la clave, a detectar cuando estamos ante el origen de un proyecto que, entre tantos, tendrá una evolución y un fin, un resultado más allá de la experimentación… 

¿Con cuál de nuestras obras nos quedamos? ¿cuál es el momento en el que nos sentimos convencidos para subir al siguiente escalón? “Yo con este personaje tengo que hacer algo”, “esta historia tiene algo, tiene futuro”. Es curioso observar y reconocer en nosotros mismos el objeto motivador de nuestras decisiones. 


Le damos la bienvenida a esta nueva etapa del blog con el proyecto de una amiga ilustradora que acogemos con especial cariño: su origen nos pilla de cerca. 
Mar Cerdá es la autora del álbum Too late, editado por Proteus en junio de este año. Too late narra exclusivamente con imágenes una breve historia entre dos peces que viven en una pecera. Uno de ellos (el grande, por si tenéis curiosidad), quiere conversar con su único compañero: le persigue, le canta, le habla… pero el pez pequeño le ignora sistemáticamente. Explicar un sentimiento con palabras es algo que prefiero delegar en aquellos que dominan la poesía, por lo que la explicación del contenido llega hasta aquí. Proteus incluye el ejemplar en su línea de filosofía y ética: la delicadeza y sencillez en los dibujos y el apacible ritmo narrativo nos zambullen en esa pecera, en la que nos sobrecogemos ante la idea de pensar que ya es demasiado tarde.



Mar aborda la compleja didáctica de los sentimientos de una forma directa: el mensaje no subyace al hilo narrativo principal, es el propio argumento del álbum. No vas a poder leerlo y resistirte a sentir, a empatizar, a pensar. Resulta fascinante pensar que la simplicidad de los peces y su relación pueda provocarnos e introducirnos en un terreno tan íntimo. 



Podéis ver algunas páginas aquí:




Mar nos explica  que este proyecto nació en Ilustratour hace dos veranos. En el taller con Jutta Bauer los alumnos tuvieron que escribir e ilustrar una historia propia. 

“Coincidía que una semana antes se me había muerto un pez así que la historia que me salió fue sobre peces. La escribí del tirón, al tercer día de curso, pensando en esa muerte del pez y en su ahora solitario compañero: si se acordaría de él, si tenían tres segundos de memora como dicen, etc. Y sin pensar en qué estaba contando dibujé toda la historia de principio a fin, como si me la estuvieran contando desde algún lugar recóndito de mi cabeza. Una vez terminada y al releerla fue cuando me di cuenta de que no sólo estaba hablando de peces, que no era una historieta sin más.”


Mar terminó los dibujos para  la exposición de los trabajos de los talleres y, una vez en casa, habiendo hecho y deshecho alguna que otra vez los originales, buscó la editorial. Nos explica que, aunque sus ilustraciones suelen ser más detallistas, la influencia de Jutta se refleja en el estilo del libro, y que de lo aprendido anteriormente en un taller que preparamos con Arianna Squilloni, surgió la elección de que sea un libro sin palabras. 


Hasta aquí algunas pistas sobre el camino andado por Mar para la publicación de Too lateJugar con las variables, argumentar las decisiones, mirar, observar, interiorizar… O, simplemente, tener una revelación, dejarnos llevar. ¿Son, efectivamente, los orígenes de un libro inescrutables?

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El Salvador nos cuenta

El paso de “Dibújame un cuento” por cada país es siempre, para los que la acompañamos solo en su nacimiento, una experiencia corta pero muy intensa. En menos de una semana acabamos formando una familia con la gente que nos recibe, y hasta podríamos decir que la exposición (una vez montada) es como nuestro bebé. Pero “Dibújame un cuento” se va haciendo mayor y cada vez tienen más experiencias a sus espaldas, una por cada uno de los países y todas muy diversas, que enriquecen la muestra, a los que la organizan y a quienes la visitan.

Hace una semana nos subimos a un avión con la ilusión de llevar historias queridas a lugares lejanos, y nos quedamos contentos cuando por fin dejamos las puertas abiertas.

Pero es muy posible que hayamos recibido más de las que dimos. Habrá que esperar un tiempo para digerirlo y hacer el recuento.

Han sido pocos días de estancia, los imprescindibles para contaros el montaje y la inauguración de “Dibújame un cuento” en el Museo Santa Tecla, donde estamos seguros de que se queda en buenas manos con nuestros amigos del MUTE.

Pero estos seis días han bastado para percibir algunos de los contrastes que tanto nos fascinan a los de fuera y que tan desapercibidos pasan a los de dentro.  Como los contrastes de sol – lluvia, dulce – salado, color – gris, dibujo – poesía, naturaleza – ciudad…

Mientras esperamos a que nos cuente impresiones a su vuelta, ahí va una pequeña muestra del país donde “Dibújame un cuento” está viviendo una más de sus historias.

Un jardín en el Edén del Centro Cultural de España en San Salvador.
¿Dónde está la roja?
Poema visual en uno de los muros del Museo de Santa Tecla  
Empezar el día con dulce o salado

La ciudad, sus habitantes y su naturaleza

Contrastes de color en el centro de Santa Tecla

Una colonia jardín

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Reformas



Este blog nació en Septiembre de 2009 como un espacio dedicado a la ilustración y a los libros ilustrados. Durante estos tres años han cabido descubrimientos, citas indispensables, viajes, talleres… y sobre todo, muchos seguidores, ¡cada vez más, muchas gracias! Así que nos sentimos con la responsabilidad de seguir cuidando los contenidos que ofrecemos. Por eso hemos decidido someter el blog a unas reformas que comenzaréis a apreciar a partir de la próxima semana.


En esta nueva etapa, utilizaremos este espacio para comentar álbumes ilustrados, tanto clásicos como recién salidos del horno. Además, considerando que muchos nuevos libros están siendo creados por vosotros (¡la comunidad i con i está de lo más activa!), otra de las novedades será dar a conocer vuestros proyectos. Queremos transformar el blog en una experiencia participativa con la que todos aprendamos (sirva este post de invitación formal a ayudarnos a construir este lugar común).

En este tiempo nos hemos ido incorporando a formas nuevas de dar y obtener información, y será en FacebookTwitter  y en nuestro recién inaugurado canal en YouTube, donde  ofreceremos contenidos audiovisuales, estaremos al corriente del último grito digital y os recomendaremos convocatorias ilustradas que no os podréis perder…entre otras muchas cosas.


Así que este punto es un punto y seguido. 


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Contar, no dibujar: la base del taller de Alberto Gamón

Un año más la Biblioteca Joven de La Casa Encendida ha contado con nosotros para impartir un taller infantil relacionado con la ilustración. Contar, comunicar, crear y no sólo desarrollar la destreza del dibujante ha sido el objetivo de esta formación para la que hemos vuelto a contar con la experiencia del ilustrador Alberto Gamón. La semana pasada estuvo con los niños en este centro llevando a cabo “El circo de las imágenes”.
Nuestra intención era despertar el espíritu creador, transpasar la mera contemplación que los infantes tienen ante los libros, invertir esa dinámica pasiva a la que están acostumbrados. Esas historias maravillosas que leen también pueden su origen en ellos mismos: sólo había que ejercitar la capacidad para narrar con esas obras que habitualmente dibujan.
Todo esto sucedió dentro del ambiente integrador que representa el circo. Y es que, ¿quién no está deseando dibujar un león o un hombre bala, un elefante todopoderoso y un acróbata en la cuerda floja? 
Uno de los ejercicios propuestos por Alberto fue dibujar un león descontextualizado: de repente, un día miramos a nuestro alrededor, observamos nuestro entorno… y nos damos cuenta de que hay más de un león presente: en el logotipo de la Metro Goldwing Meyer, en la fuente de Cibeles… Y es que Alberto tiene cierta experiencia con estos animales peludos: su último álbum lo protagonizan estos seres, y lleva por título “Seis leones“.

Además de los animales, hubo un mini taller de manchas a partir de las cuáles hacían un dibujo y crearon personajes utilizando la mano como plantilla. También se iniciaron en la tarea del storyboard, creando una historia con cuatro viñetas.
El último día dibujaron a un compañero y se regalaron posteriormente el retrato. Ya hemos visto que algunos de los participantes en Ilustratour 2011 estáis haciendo lo mismo… 😉

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