Esta mañana hemos estado viendo las actividades infantiles que también forman parte de Ilustratour. Queríamos que estas actividades cobraran protagonismo porque nos parecía muy coherente con nuestro interés por la literatura infantil. Ha sido el Centro Cultural Mosquera el lugar elegido para su desarrollo y creemos que esta elección ha sido todo un acierto.
De camino al Museo Patio Herreriano, como sabéis el lugar donde se celebran los talleres, hemos vuelto a comprender el motivo por el que IlustraTour está en Valladolid. Muchos nos lo preguntan, cada año sucede lo mismo: “¿Por qué en Valladolid?”
La temperatura era perfecta, aunque hacía calor corría un viento fresco que invitaba a contemplar cualquier cosa.
Como por ejemplo, las cigüeñas. La tasa de natalidad en Valladolid debe ser de las más altas del mundo.
Como decía Scrabinsky en una de sus reflexiones después de su famoso viaje a Sebastopol: “Una buena ciudad es aquella que se caracteriza por tener muchas papeleras y pocos coches”.
Con Valladolid Scrabinsky acertó de lleno: la gente en Valladolid se mueve a pie y no tira nada al suelo.
No queremos olvidarnos de un detalle: aunque Valladolid no tenga mar, eso no significa que no tenga playa. Abrimos paréntesis: Istvansch, te echamos de menos (esto es sólo para cuando Istvansch lea el post).
Justo antes de llegar al Museo nos hemos encontrado con Azucena. Aún no hemos contado que todos los días en el taller de los daneses Ole y Dorte, se realizan prácticas de dibujo. Azucena es la modelo que posa para que los alumnos aprendan a representar diferentes posturas. Eso les ayuda con su narración y les da la posibilidad de descubrir que el dibujo y la observación son mucho más importantes de lo que parecen. Gracias Azucena, eres un ángel.
Y así, dando un paso tras otro, hemos llegado al museo. Un lugar verdaderamente maravilloso. Hay veces que el agradecimiento no es suficiente (mensaje para nuestros amigos del museo: ¡gracias por dejarnos estar ahí!).
Sin darnos cuenta el día ha ido avanzando, llegando pronto a su fin.
La cafetería del museo nos permite tomarnos la primera cerveza (o vino, o lo que sea) mientras esperamos a los rezagados.

Después de las actividades nocturnas hoy hemos cenado a las 23:00h. Adivina-adivinanza: ¿de quién es la ensalada y de quién el pastel de verduras?