Una ciudad, una librería, un niño

Este miércoles se dará a conocer en Córdoba (Argentina), la exposición “Dibújame un Cuento”. Cumplimos año y medio desde que arrancó en Guatemala y hemos pasado por Managua, Santo Domingo, Miami y Montevideo.
Lo normal es ir haciendo un diario de cada viaje. Empezamos contando cosas del país, de la ciudad, del centro cultural de España, de los pormenores del montaje, etc. Pero en esta sede vamos a cambiar el guión, no queremos repetirnos. La cuestión es: “¿por qué hacemos esto?”
La primera respuesta sería: “lo hacen por dinero”.
Bien, es cierto que si esta exposición no tuviera un retorno económico para “i con i” no estaríamos ahora en Argentina. Dicho esto, todos sabemos que hay actividades que nos proporcionan dinero y aún así no las hacemos. Nuestro sustento económico es necesario, pero entre todas las cosas a las que podríamos dedicar nuestras energías hemos elegido precisamente esta. Así que os lanzo otra vez la pregunta: “¿por qué hacemos esto?”
La segunda respuesta sería: “lo hacen porque les gusta viajar”.
Pues tampoco es correcta. Nos gusta viajar pero nos gustaría más si eligiéramos nosotros los destinos y las fechas. Por ejemplo, 15 de agosto en Maldivas. Pero no. La exposición “Dibújame un Cuento” ha sido contratada por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) y son ellos los que eligen los destinos. Y pueden elegir una fecha de inauguración justo antes de Ilustratour o pueden elegir ciudades a las que nunca iríamos … (no pongo nombres, no queremos herir a nadie … desde luego no es Córdoba).
Cuando analizamos las visitas que hemos tenido en nuestro blog nos damos cuenta que cuando el artículo es muy breve crecen las visitas, y viceversa. No sé cuántos llegarán a este 8º párrafo, iré al grano.
La razón por la que hacemos esto tiene mucho que ver con esta foto que he hecho hoy del escaparate de una librería infantil en Córdoba. Argentina es un país muy desarrollado, mucho más que la mayoría de países que estamos visitando con esta exposición. Si os fijáis en el escaparate, la oferta de álbumes infantiles de calidad es prácticamente nula. No nos fijemos sólo en Córdoba, podemos decir que en todos los países que hemos visitado hemos contemplado librerías con una oferta muy deficitaria de álbumes ilustrados.
“No tenemos que irnos a América”, pensará alguno. “En mi pueblo, Pedro Muñoz, en la provincia de Ciudad Real, la dueña de la librería no sabe quién es Leo Lionni“, me escribe mi amigo Oscar. No pasa nada, querido Oscar. Se pueden vender grandes álbumes ilustrados sin saber quién es ese señor.
La respuesta es: queremos subir el nivel. Queremos que en vez de ese “Gran Libro de las Ventanitas” que veis en el escaparate aparezca un buen álbum de Isol o de Cecilia Afonso Esteves o de Istvansch, por citar sólo a tres amigos argentinos. Porque en realidad, lo que estamos buscando (además de ganarnos la vida y de viajar de vez en cuando), es que los niños descubran la buena literatura gracias a un álbum. Y que descubran el arte gracias a un buen álbum. Y que no se vayan de este mundo sin vivir esa experiencia, porque consideramos que esa es una experiencia EXTRAORDINARIA.
Párrafo 11º: “Óscar, dile a la librera de tu pueblo que inunde su escaparate con el ratoncito Frederick … que si no lo hace le sacas una foto”.

One Response to “Una ciudad, una librería, un niño”

  1. Cristina Muller-Karger

    Estamos de acuerdo… Elevar el nivel es lo que impera.

    Los escaparates de muchas librerías (en cualquier parte del mundo), están llenos de basura publicada y eso es porque se usan montones de recursos creando chatarra. Lamentablemente abundan los cerebros reducidos a vender, sin importar ningún otro criterio.

    Pero sí que están los pocos que apuestan por otra manera de ver la vida, que desean y tienen fe en un mundo mejor… los que se arriesgan a lanzar al mercado verdaderas maravillas por su valor cultural, estético e intelectual. Los que se detienen a pensar en la calidad y no producen pensando sólo en la CANTIDAD.

    Es necesario subir el nivel porque los libros no necesariamente tienen que tener bajo nivel estético, ser innecesarios conceptualmente o fáciles para ser comerciales. La gran masa de niños que existe en nuestro planeta, merece tener lo mejor en sus manos. Sin importar dónde vivan.

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