El año pasado estuvimos en Nicaragua con la exposición Dibújame un Cuento. Una de las mejores cosas que nos trajimos fue haber conocido a Luis Garay personalmente. Porque de hecho, le conocíamos desde hacía tiempo a través de su libro “Un puñado de semillas” (Ed.Ekaré), que nos había dejado hipnotizados. Cuando surgió la oportunidad de estar en Nicaragua, y coincidir con Luis (que pasa varios meses al año en Canadá), no nos lo pensamos dos veces: viajamos hasta su ciudad natal, Granada, donde nos recibió con la humildad de los grandes artistas y el corazón de las buenas personas…y la dialéctica de a quien le gusta conversar.

Además de una ejecución espléndida, y ser autor de muchos de los textos que acompañan a sus ilustraciones, ofrece una madurez como ilustrador forjada a través de una vida llena de apuestas por bucear en su yo auténtico. Es un gran maestro de la renuncia en pos de una coherencia, del trabajo constante (su proceso de documentación es asombroso) y de la tenacidad para contar lo que yo quiero contar como ningún otro puede hacerlo.

Su carrera, jalonada de importantes premios internacionales, con la etiqueta de ser si no el único, uno de los pocos ilustradores latinoamericanos que vive de su oficio, transcurre impulsada por su compromiso de mantener sus raíces firmes. Dice que simplemente es instintivo.


Con todo esto, no podíamos dejar de invitarle a acompañarnos en Ilustratour. Está preparando meticulosamente su taller, para el que presentará un itinerario de descubrimiento personal, y su entusiasmo nos resulta contagioso. Será una gran oportunidad de “mirar fuera” sin salir de casa. Y aseguramos que muy probablemente, lo que veamos a partir de ese momento no será lo mismo que veíamos antes.

Puedes saber más sobre su taller en www.ilustratour.es