A Ramón le encanta dibujar. Todo, cualquier cosa.
Algunos advierten en su técnica una falta de perfección, pero Ramón tiene una joven admiradora: su hermana. Ella guarda todos sus dibujos en su habitación: le gustan porque son casi-cosas.
Animado por su hermana, Ramón deja fluir sus ideas libremente y dibuja sin pensar ni preocuparse. Dibuja casi-jarrones, casi-peces, casi-soles y hasta casi-sentimientos.

Peter H. Reynolds es el autor de esta fábula, un ilustrador canadiense de padres británicos que utiliza tinta, acuarela y té para realizar sus ilustraciones. Reynolds se preocupa en sus libros por la energía artística y creativa, y por cómo ésta va desapareciendo con los años. Está convencido de que esto es así porque los niños aprenden que hay unas “reglas” que seguir: “Pero cuando se trata de expresarte, puedes inventar tus propias reglas. Las puedes cambiar, estirar; las puedes ignorar y lanzarte a lo desconocido. “
Peter H. Reynolds es además presidente y director creativo de los estudios FableVision (Massachusetts, EE.UU) donde produce premiados programas para niños, vídeos educacionales y aplicaciones multimedia. Casi-nada, ¿eh?
A nosotros nos gusta su filosofía. De momento, vamos a observar cuántas casi-cosas hacemos hoy: casi-lentejas, casi-trabajo, casi-siesta…