La imprenta en casa

El libro electrónico está revolucionando el mercado y, mientras que la mayoría de la industria editorial lanza quejas al aire, éste va abriéndose paso y conquistando a lectores, escritores e internautas con propuestas de todo tipo.
Una de las que más ha llamado nuestra atención es la posibilidad que han brindado empresas como Amazon o Smashwords permitiéndonos editar nuestro propio libro electrónico. Hay empresas como Bubok que, además de ofrecer este servicio, envían una copia impresa en papel del libro a casa del comprador. Bubok ofrece el 80% de los ingresos a los creadores, y es que las cifras son armas muy poderosas en esta batalla: Apple ha anunciado un nuevo programa para autoeditar que concederá el 70% de los ingresos a los autores: empieza la guerra. Por su parte, J.A. Konrath, escritor y autoeditor de libros, nos proporciona en su blog unos datos muy alentadores para el mercado del libro electrónico: el diciembre pasado llegó a vender mil ebooks al día.

¿Tendrá futuro la autoedición o simplemente abarrotará el mercado de ediciones amateurs? Las editoriales se defienden alegando la necesidad de un filtro en la oferta, una competencia que hasta ahora les ha correspondido. Pero, ante tantas opciones, el lector cobra cada vez más poder y aún hay que definir en qué medida va a valorar ese criterio editorial. Parece que el control cambia de manos y es el lector quien sólo ve ventajas: los hay que apuestan por la venta online hasta porque, como dice Konrath, al menos los ebooks son más fáciles de vender y nos evitan sufrir más de 500 rechazos, tener que enviar 7000 cartas a bibliotecas y visitar 1200 librerías. Nosotros sólo os recordamos que Sophie, del Inspector Gadget, ya tenía uno:
Y vosotros, ¿estáis dispuestos a editar vuestro propio libro?

3 Responses to “La imprenta en casa”

  1. Susana

    A mi también me gustan los libros de ver, oler y tocar, y rebuscar, pero quién sabe lo que nos depara el futuro… Qué interesante.

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  2. i con i

    Aunque en la imagen el ebook le muestra los dientes al libro “normal”, en realidad no creo que llegase a comérselo… Aunque la fecha de invención de sendos objetos difiera por más de dos mil años, creo que pueden convivir perfectamente satisfaciendo cada uno las necesidades de los distintos consumidores. Visto como un anexo o segunda opción, el ebook no debería resultar tan tirano: simplemente es una adecuación del libro físico a las nuevas tecnologías.

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