Oteando el blog de nuestra amiga Yolanda recordamos esos momentos en los que dibujamos casi sin querer.


30 minutos parece poco tiempo, pero 30 minutos sin hacer nada… se pueden hacer muy largos, así que mientras te espero, te escucho, te imagino y dibujo”.

Los momentos que dedicamos a la creatividad son heterogéneos: una sala de espera o el transporte público son entornos a priori de tedio y pérdida de tiempo, sin embargo, a veces nos descubrimos dibujando. ¿Algo tan mecánico como la optimización del tiempo diario nos reconduce al arte?

Imaginaos investigar nuevas técnicas creativas obsequiando con teléfonos a nuevos dibujantes: ¿o es que alguien no ha sentido al descolgar esa fuerza que induce a agarrar un bolígrafo y crear, crear, crear…? Abstracción, caricaturas, garabatos, tontadas: todo vale, incluso hay dibujos que merecen la pena.

El mundo de la ilustración debió temblar ante la amenaza de una sobreproducción con la eclosión del teléfono móvil: miles de creadores, abusando de su terminal en cualquier lugar… Gracias a esto, las esquinas están repletas de obras de arte con forma de gurruño de papel.

Si no tenemos vocación de arqueólogos de obras perdidas podemos optar por el libro de Arnal Ballester, “Vista Cansada”, donde se agrupan “esos dibujos inconscientes que se hacen mientras se hace otra cosa”. La editorial Sin Sentido los define como “una ventana al mundo secreto del autor”. La siguiente ilustración, obra del autor, tiene como título “el tigre intratable”.