Ayer por la tarde dejé Coral Gables (distrito de Miami en el que se encuentra ubicado el Centro Cultural Español) y me fui con Ana y Yordan hasta Biscayne Boulevard. Allí se encuentra la emblemática Torre de la Libertad.

Es un edificio que forma parte del Registro Nacional de Edificios Históricos. Aparte de su estética mediterránea y sus semejanzas con la Giralda el edificio es conocido porque en los años 60 sirvió de refugio a los primeros exiliados cubanos. Dicen las malas lenguas que el edificio, del que fue propietario el célebre opositor castrista Jorge Mas Canosa fue vendido por sus hijos desoyendo los deseos de su padre, quien quería convertirlo en un Museo.

Dejando el Downtown de Miami cogí un autobús con Ana hasta Miami Beach. Allí nos despedimos y yo seguí sus indicaciones sobre cómo perderse entre las calles del barrio Art Decó. Así pasé la tarde entre la geometría arquitectónica de los años 20 y la exhuberancia de la vegetación tropical.

No llegué hasta la playa. Me han dicho que es una galería de cuerpos Danone contruidos con precisión en el quirófano de las clínicas de estética. Me quedé en el umbral, paseé por Flamingo Park, me divertí viendo como se divertían los niños y me compré la cena en un Mercado Macrobiótico. Había cosas increibles.