Con un poquito de retraso en el vuelo, y un bastante de otoño en el ambiente, llego esta noche a Santiago de Compostela. Me prometí irme pronto a dormir (mañana hay que madrugar, la primera ponencia es a las 09:30 y antes hay que acreditarse), pero no he podido evitar acercarme a la Plaza del Obradoiro y constatar que la catedral continúa en su sitio. También la empanada de zamburiñas sigue siendo deliciosa… hechas estas comprobaciones, creo que puedo irme a descansar. Mañana es un día emocionante: un Congreso del Ibby (la edición nº 32, nada menos) comienza en España.