Me marcho con un recuerdo imborrable y con la alegría de saber que Ilustrarte ha participado en un proyecto apasionante. En la cena de anoche se representó a la perfección el sentimiento de unión y entusiasmo con el que la cooperación española trabaja en el extranjero. No salen en TV, no tienen ningún afán de protagonismo. Su trabajo es silencioso y pocas veces trasciende. Pero detrás de cada uno de ellos hay una historia que nos devuelve la esperanza, que nos permite pensar que cada día las cosas en este planeta irán mejor. A todos ellos gracias, mil gracias por haberlo hecho posible.

Adios Nicaragua, hasta siempre.