Monday, April 1, 2019

Breve historia de la ilustración



Puede decirse que la ilustración hizo su aparición y tuvo el mismo de desarrollo en la historia que la palabra escrita. Con la invención de la imprenta en el siglo XV y las primeras impresiones en papel, aparecieron también las primeras ilustraciones. En la época de la Reforma, cuando se imprimieron las primeras Biblias protestantes en alemán para que fueran entendidas por el pueblo, la palabra de Dios iba acompañada de numerosas imágenes; y al volver la vista atrás durante el Renacimiento a los autores clásicos, sus obras fueron impresas con nuevas ilustraciones que revolucionaron el entendimiento de esas obras.

De todas formas, si hablamos de la ilustración en el sentido que ahora entendemos, como un complemento figurativo a la lectura para adultos de cualquier tipo, pero preferentemente ficción, tenemos que trasladarnos hasta los siglos XVIII y XIX, junto al auge de la novela de la época. Charles Dickens fue uno de los primeros escritores que tenía como colaboradores a habilidosos ilustradores, que retrataban a sus personajes tan detalladamente, que la gente los asimilaba y reconocía inmediatamente, haciendo que esta fuera una de las causas por las que sus escritos alcanzaron tan popularidad.

Por supuesto, las tendencias tanto en la publicación de libros como en el arte visual se modificaron considerablemente en el siglo XX, y la práctica de publicar representaciones visuales junto con el texto en la literatura para adultos experimentó un importante declive, y la ilustración de libros se asoció cada vez más con la literatura infantil. Si bien se hizo más raro encontrar ilustraciones que acompañaran nuevas obras de ficción literaria a mediados del siglo XX, la ilustración de libros siguió evolucionando en formas menos tradicionales y, por decirlo de alguna manera, menos respetables; algunos nuevos géneros literarios, como los cómics o las novelas de ciencia-ficción, tiraron de la ilustración para contar sus historias, pero todas ellas eran consideradas obras de baja calidad en su época. Pero nunca hubo una falta de artistas expertos disponibles para crear ilustraciones de libros, sino más bien una falta de demanda de ilustraciones de libros tradicionales en la ficción literaria para adultos. A lo largo del siglo XX, hay innumerables ejemplos de ilustradores talentosos con habilidades de dibujo en el género de la literatura infantil.

El futuro de la ilustración de libros es quizás más abierto a la interpretación y la experimentación que nunca, con muchas oportunidades para la innovación de los editores, especialmente cuando reconocemos que la colaboración entre escritores y artistas no está necesariamente vinculada al formato tradicional. Sin embargo, como siempre, la consideración más importante para la ilustración de libros contemporáneos es quizás la misma que dio forma a los ejemplos tradicionales: la obra de arte debe agregarse, en lugar de confundir, complicar o distraer del texto.

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